Granada reúne a expertos en neurociencia y educación en el primer Congreso AURA para mejorar la atención en el aula
El encuentro, celebrado en el Barceló Granada Congress, reunió a docentes, orientadores y equipos directivos para trasladar los avances científicos sobre atención y autorregulación a herramientas prácticas para el día a día escolar
El Barceló Granada Congress acogió la primera edición de AURA, el Congreso de Entrenamiento de la Atención y Autorregulación en el Aula, una cita que reunió a profesionales de Educación Infantil, Primaria y Secundaria, equipos directivos y orientadores con un objetivo común: acercar los conocimientos de la neurociencia al aula mediante estrategias que puedan aplicarse desde el primer día.
Bajo la idea del denominado «efecto lunes», el encuentro apostó por combinar investigación científica y práctica educativa para ofrecer recursos concretos con los que mejorar la atención, la autorregulación y el aprendizaje del alumnado.
Durante la bienvenida institucional, la Junta de Andalucía destacó la colaboración entre los ámbitos público y privado para dotar al alumnado de mejores recursos educativos y recordó la importancia del segundo ciclo de Educación Infantil para establecer las bases del desarrollo. Por su parte, el Colegio Oficial de la Psicología de Andalucía Oriental (COPAO) defendió la cooperación entre docentes, orientadores, familias y profesionales sanitarios para comprender las necesidades de cada niño y niña.
Lina Cómbita, cofundadora y directora científica de Neuromindset, definió el congreso como «un sueño hecho realidad» después de más de veinte años de investigación sobre la atención. La especialista advirtió de que las dificultades que antes podían observarse de manera puntual ahora afectan a aulas enteras.
«Si no hay atención, no hay autorregulación; si no hay atención, no hay aprendizaje», resumió. Su aspiración es que AURA se convierta en «el primero de muchos» encuentros y sirva para consolidar una comunidad estable de colaboración entre los laboratorios de investigación y los centros educativos.
La atención, una base para el aprendizaje
La ponencia inaugural estuvo a cargo de Charo Rueda, catedrática de Psicología de la Universidad de Granada, directora del Departamento de Psicología Experimental, investigadora del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva del Desarrollo (CIMCYC) y autora del libro Educar la atención con cerebro.
Rueda explicó, desde una perspectiva evolutiva, por qué los seres humanos tienen una infancia prolongada y cómo esta etapa ofrece una amplia ventana de plasticidad cerebral. Según expuso, las experiencias y oportunidades de aprendizaje que proporciona el entorno desempeñan un papel relevante en el desarrollo.
«Somos un animal cuyo cerebro ha evolucionado para ser cada vez más moldeable por la experiencia», afirmó.
La investigadora distinguió entre el funcionamiento cerebral rápido, reactivo y automático, y otro más lento, voluntario y dirigido a objetivos, que madura progresivamente y resulta especialmente vulnerable durante la adolescencia. En este contexto, definió la atención como «el suelo» sobre el que se desarrollan las funciones ejecutivas.
También compartió resultados del trabajo de su laboratorio, que sigue la evolución de niños desde los seis meses hasta los siete años. Según explicó, el control de la atención puede observarse ya a los nueve meses, permite anticipar aspectos de su desarrollo posterior y mejora con el entrenamiento.
Rueda defendió asimismo la necesidad de estrechar la relación entre la investigación y la práctica docente, de modo que las preguntas científicas respondan a problemas reales de los centros educativos.
Talleres prácticos para trasladar la neurociencia al aula
El equipo de Neuromindset convirtió el primer taller en una experiencia práctica en la que los asistentes participaron en juegos y ejercicios para trabajar diferentes funciones cognitivas.
Entre las actividades se incluyeron dinámicas de «cabeza y rodilla», con señales de parada y cambios de reglas para entrenar el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva; series de números en orden directo e inverso para ejercitar la memoria de trabajo, y juegos de clasificación con categorías como «aire, tierra y mar».
Los docentes también compartieron estrategias propias, en una dinámica orientada a favorecer la metacognición, es decir, la capacidad de reflexionar sobre los propios procesos de pensamiento.
Cómbita trasladó tres recomendaciones para el aula: avanzar de las tareas sencillas a las complejas, nombrar explícitamente los procesos cognitivos que se quieren entrenar y permitir que el alumnado se mueva.
«No esperemos que pasen toda la mañana sentados y atendiendo, porque es imposible: su cerebro se está desarrollando», recordó.
La inteligencia artificial y el riesgo de la «deuda cognitiva»
La relación entre tecnología y aprendizaje centró la intervención de Joan Paul Pozuelos, doctor en Neurociencia y fundador de Neuromindset, quien alertó sobre las consecuencias de delegar en la inteligencia artificial tareas que requieren razonamiento propio.
Pozuelos explicó que, mientras otras tecnologías han facilitado la ejecución de tareas, las herramientas de inteligencia artificial generativa también pueden asumir parte del proceso de pensamiento. Para ilustrarlo, citó investigaciones sobre el uso de ChatGPT en la elaboración de textos y estudios con alumnado de Secundaria que apuntan a diferencias en el rendimiento cuando se utilizan estas herramientas y cuando se prescinde de ellas.
El investigador denominó «deuda cognitiva» al riesgo de obtener un resultado inmediato y aparentemente perfecto a costa de reducir las oportunidades de aprendizaje que proporciona el propio proceso de razonamiento.
«En el aprendizaje no necesitamos resultados perfectos, necesitamos procesos adecuados», afirmó.
Como respuesta, propuso que los estudiantes intenten resolver las tareas por sí mismos antes de recurrir a la IA, consulten sus apuntes y otras fuentes, compartan dudas con sus compañeros y expliquen cómo han llegado a una respuesta. También defendió evaluar el proceso de aprendizaje, y no únicamente el resultado final.
El modelo educativo de Neuromindset integra cuatro dimensiones: atención, metacognición, regulación emocional y mentalidad de crecimiento. La intervención concluyó con una reflexión sobre las habilidades que conviene seguir desarrollando sin delegarlas en la tecnología, como planificar, equivocarse, comprobar información, formular ideas propias y perseverar ante las dificultades.
Las funciones ejecutivas se pueden entrenar
La jornada también contó con la participación de Jesús C. Guillén, doctor en Ciencias de la Educación, profesor de la Cátedra de Neuroeducación de la Universidad de Barcelona y creador del espacio de divulgación Escuela con Cerebro.
Guillén repasó los factores que favorecen el desarrollo cerebral y el aprendizaje, entre ellos el sueño, la actividad física, la alimentación, los retos cognitivos, la gestión del estrés, el contacto con la naturaleza y los vínculos sociales.
Asimismo, defendió que las funciones ejecutivas —como la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva— son habilidades que pueden entrenarse mediante una práctica intencional y continuada.
A través de un juego de figuras y gestos cuyas reglas cambiaban durante la actividad, puso a prueba estas capacidades entre los asistentes. Entre sus recomendaciones, destacó evitar enunciados excesivamente largos, introducir momentos de desconexión, enseñar a trabajar en una sola tarea cada vez y apoyarse en rutinas que faciliten el autocontrol.
El experto subrayó que los hábitos pueden ayudar a regular la conducta de forma más eficaz que depender exclusivamente de la fuerza de voluntad.
Un encuentro para crear comunidad educativa
El programa continuó por la tarde con una mesa redonda dedicada a tender puentes entre la neurociencia y la práctica educativa, un segundo taller práctico y la intervención de Anna Forés, de la Cátedra de Neuroeducación de la Universidad de Barcelona, con la ponencia Optimizando la educación: comunidad educativa en acción.
Cada participante recibió el Kit del Aula AURA y un certificado de asistencia, con el propósito de trasladar los aprendizajes del congreso a su actividad profesional.
Granada Social, medio colaborador, acompañó el encuentro con entrevistas a los ponentes y asistentes, además de un espacio de pódcast para recoger sus experiencias. Por su parte, Startidea, agencia de innovación social y patrocinadora del congreso, participó en la preparación de las bolsas de bienvenida y en parte de la campaña de difusión.
La primera edición de AURA concluyó con una apuesta por reforzar la colaboración entre ciencia y educación y acercar a los centros escolares herramientas para trabajar la atención, la autorregulación y las funciones ejecutivas desde la práctica cotidiana.
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