Arancha Santiago convierte el duelo en música con Quejío Herío, su primer EP
La artista granadina, vinculada a la tradición flamenca del Sacromonte, fusiona flamenco, R&B, pop y soul en un proyecto de cinco canciones que marca una nueva etapa en su carrera
Hay quien llega al escenario por vocación y quien lo hace casi por accidente. Arancha Santiago comenzó a recorrer ese camino en 2015, cuando un amigo la animó a cantar en un tablao de Hollywood. El miedo escénico de aquella primera experiencia contrasta con los aplausos que años después recibió en la Ópera de Dubái, donde actuó cantando en español.
Entre ambos momentos hay una historia familiar ligada al Sacromonte, una trayectoria musical propia y dos años de silencio creativo. De ese proceso nace Quejío Herío, el primer EP de la artista granadina, que transforma la pérdida y la necesidad de expresar lo que quedó pendiente en el eje de cinco canciones.
El trabajo recorre las cinco fases del duelo —negación, ira, negociación, depresión y aceptación—, no desde una ruptura concreta, sino como una experiencia universal de pérdida y transformación. Una frase resume la esencia del proyecto: «Lo que no pude decir, lo canto».
Una raíz flamenca con voz propia
Nacida en Granada y residente en Madrid, Arancha Santiago mantiene un vínculo estrecho con el Sacromonte. Su padre nació en este barrio y su familia conserva allí una cueva que constituye un punto de encuentro entre sus raíces, el flamenco y la vida artística.
La cantante pertenece a la saga de los Marote, vinculada a la guitarra de Juan Maya Marote y al baile de Manolete, y tiene a Parrita como padrino musical. Sin embargo, su propuesta no busca reproducir el lenguaje de sus referentes familiares, sino construir una identidad artística propia.
Para ello, parte del flamenco y lo conecta con el R&B, el pop y el soul. En Quejío Herío, la herencia flamenca se expresa a través del fraseo, los giros vocales y la intensidad interpretativa, sin recurrir necesariamente a los elementos estéticos más reconocibles del folclore tradicional.
La raíz se convierte así en un punto de partida para explorar nuevos sonidos y formas de expresión, manteniendo la carga emocional del flamenco como hilo conductor.
Cruz y Luz: la ira frente a la Alhambra
El primer adelanto del EP es Cruz y Luz, publicado el 25 de septiembre. La canción ocupa el segundo lugar del proyecto y representa la fase de la ira dentro del recorrido emocional planteado por la artista.
Compuesta en el verano de 2025 en una cueva del Sacromonte con vistas a la Alhambra, junto al guitarrista Carlos de Jacoba, la pieza parte de los tangos de Granada, un palo flamenco de compás marcado y profundas raíces gitanas, para llevarlos hacia una producción contemporánea con elementos urbanos.
El resultado combina la tradición del tango granadino con una sonoridad actual, sin renunciar a la rabia que impulsa la canción.
El tema está acompañado por un videoclip de estética cinematográfica que reinterpreta la teatralidad flamenca desde códigos visuales próximos a la alta costura. El rojo intenso, el tul escultórico y las imágenes en sepia y negro conforman una propuesta que se aleja de los tópicos folclóricos para desarrollar un universo visual propio.
Dos años de silencio para construir una nueva etapa
Quejío Herío llega después de una trayectoria que comenzó a dar sus primeros frutos en 2017, cuando su primer sencillo entró de forma orgánica en el puesto 50 de la lista de canciones virales de Spotify.
Desde entonces, Arancha Santiago ha publicado alrededor de una veintena de canciones y ha acumulado más de 30 millones de reproducciones. Entre los hitos de su carrera figuran un concierto con entradas agotadas en una sala de 1.000 personas en Lisboa, su participación como artista principal en un festival de flamenco en Montpellier y una actuación en Dubái junto a los Gipsy Kings.
Después llegó una pausa de dos años sin publicar música, un periodo que la cantante define como una etapa de construcción personal y artística. «No vuelvo siendo la misma artista», resume sobre este regreso.
Ese tiempo de reflexión se convierte ahora en la base de un proyecto que no solo presenta nuevas canciones, sino que también refleja una evolución en su manera de entender la música y su propia identidad.
El duelo como lenguaje universal
Con Quejío Herío, Arancha Santiago conecta una tradición centenaria —la capacidad del flamenco para expresar el dolor y la pérdida— con una sensibilidad contemporánea.
Las cinco canciones recorren distintas etapas emocionales sin pretender ofrecer respuestas definitivas. La intención es acompañar a quien escucha y convertir la experiencia individual en un espacio de reconocimiento compartido.
La propuesta se apoya en una idea sencilla: la música puede dar forma a aquello que no se pudo expresar con palabras. «Yo también he pasado por esto» es, en definitiva, el mensaje que atraviesa el EP y define el regreso de una artista que busca transformar el silencio en voz propia.
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