El yacimiento Baza-1 suma 124 nuevos registros fósiles y alcanza los 3.375 tras su décima campaña de excavaciones

Los trabajos, financiados por el Ayuntamiento de Baza, han permitido ampliar la zona de excavación de este enclave paleontológico, que conserva restos de mastodontes, rinocerontes, osos gigantes y cocodrilos de hace millones de años

Redacción  |  13 de octubre de 2026
(AYTO. BAZA)
(AYTO. BAZA)

El yacimiento paleontológico Baza-1 ha incorporado 124 nuevos registros fósiles durante su décima campaña de excavaciones, desarrollada entre el 21 de septiembre y el 11 de octubre. Con estos hallazgos, el enclave granadino alcanza los 3.375 registros recuperados desde el inicio de las investigaciones, consolidándose como un importante testimonio de la fauna que habitó el sur de Europa durante el Plioceno.

La intervención ha sido financiada íntegramente por el Ayuntamiento de Baza y se enmarca en el Proyecto General de Investigación para el Estudio del Plioceno de la Cuenca de Baza, autorizado por la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía. Los trabajos han estado dirigidos nuevamente por Antonio Canals, Sergio Ros-Montoya y Bienvenido Martínez-Navarro.

 

En esta edición han participado 28 personas, entre ellas 14 estudiantes procedentes de las universidades de Florencia, Pisa, Autónoma de Barcelona, Granada, Málaga y Almería, distribuidos en dos turnos de diez días.

El equipo científico ha estado integrado por otros 14 especialistas vinculados a instituciones españolas y europeas, entre ellas la Universidad de Málaga, ICREA-IPHES-Universidad Rovira i Virgili, el Instituto Catalán de Paleontología, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Cork, la Universidad de Pisa, la Universidad NOVA de Lisboa y el Museo de Jerez de la Frontera.

El grupo ha contado con geólogos, paleontólogos, arqueólogos especializados en documentación de yacimientos y una profesional dedicada a la restauración y conservación de fósiles.

Nuevos hallazgos en los niveles más antiguos

Una de las principales actuaciones de esta campaña ha consistido en ampliar considerablemente el área de excavación, especialmente en el sector suroccidental del yacimiento, para acceder a los niveles inferiores, caracterizados por su elevada riqueza paleontológica.

Los trabajos se han concentrado especialmente en la Unidad Estratigráfica 2, donde se han recuperado importantes registros fósiles, aunque también se ha continuado investigando en los niveles superiores correspondientes a la Unidad Estratigráfica 5.

En esta última unidad destacan los abundantes restos de mastodontes de la especie Anancus arvernensis, uno de los grandes mamíferos que poblaron la zona durante el Plioceno.

El conjunto de hallazgos documentados en Baza-1 permite reconstruir una fauna extraordinariamente diversa, con presencia de dos especies de proboscídeos primitivos, Mammut borsoni y Anancus arvernensis, además de rinocerontes, caballos primitivos de tres dedos conocidos como hipariones, pequeños cerdos y diferentes especies de bóvidos y cérvidos.

Entre los grandes carnívoros destaca el oso gigante Agriotherium, junto a otros carnívoros de menor tamaño que todavía están pendientes de identificación.

Un ecosistema con animales de origen africano

El yacimiento también conserva restos de 16 especies de pequeños mamíferos, entre ellos roedores, conejos y musarañas. Algunos de estos animales tienen su origen en África, como Paraethomys baeticus, una especie que fue descrita científicamente a partir de fósiles encontrados precisamente en Baza-1.

La presencia de estos pequeños mamíferos está relacionada con los movimientos faunísticos que se produjeron durante el Mesiniense, hace entre seis y 5,3 millones de años, cuando la desecación del Mediterráneo favoreció el intercambio de especies entre África y la península ibérica.

A este conjunto se suman fósiles de aves, anfibios, peces y reptiles, entre los que sobresale la abundancia de tortugas, así como numerosos restos vegetales que contribuyen a conocer las características ambientales del territorio.

Baza fue un refugio de clima tropical durante el Plioceno

Uno de los aspectos más relevantes del registro paleontológico de Baza-1 es la presencia de cocodrilos, pertenecientes a las últimas poblaciones de estos reptiles que habitaron el continente europeo.

Su existencia constituye una importante evidencia de las condiciones climáticas que presentaba la cuenca de Baza hace millones de años.

Al tratarse de reptiles ectotermos, que dependen de fuentes externas de calor para regular su actividad, los cocodrilos necesitan unas condiciones ambientales cálidas para sobrevivir. Su presencia en el yacimiento apunta, por tanto, a un entorno de características tropicales o subtropicales, muy diferente al clima que presenta actualmente el norte de la provincia de Granada.

Los investigadores consideran que Baza-1 representa un refugio tropical en el sur de Europa durante el Plioceno, una circunstancia que convierte este enclave en un lugar especialmente relevante para estudiar la evolución de los ecosistemas, los cambios climáticos y los movimientos de fauna entre los continentes africano y europeo.

La décima campaña permite seguir ampliando el conocimiento científico de este singular yacimiento granadino, cuya riqueza fósil continúa aportando información sobre un periodo fundamental de la historia natural de la península ibérica.

 
 
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