Alhendín, Ogíjares y Armilla evalúan los daños del terremoto sin lamentar heridos ni daños estructurales
Caídas de cornisas, grietas y desprendimientos concentran las principales incidencias
Los municipios del área metropolitana de Granada más afectados por el terremoto de magnitud 5 registrado durante la madrugada de este sábado, con epicentro en Alhendín, continúan evaluando sus consecuencias con un balance que, pese a los numerosos daños materiales, no deja heridos ni, en principio, desperfectos estructurales en los edificios.
Autoridades municipales de Alhendín, Ogíjares y Armilla han destacado la fuerte impresión que el movimiento sísmico causó entre sus vecinos.
Numerosas personas abandonaron sus viviendas y salieron a la calle después de sentir cómo suelos, paredes y techos temblaban con intensidad, mientras se producían caídas de objetos y desprendimientos de cornisas y otros elementos exteriores de los edificios.
Los responsables municipales han valorado la respuesta de la ciudadanía ante una situación especialmente impactante. Aunque Granada es una provincia acostumbrada a la actividad sísmica, la mayoría de los vecinos no recordaba una sacudida de semejante intensidad desde hacía muchos años.
"Alarma y miedo" en Alhendín
El alcalde de Alhendín, Jorge Sánchez, ha destacado "la alarma y el miedo" que el terremoto ha provocado entre los vecinos, especialmente en un contexto en el que se han conocido recientemente fuertes movimientos sísmicos en otros países.
"La alarma y la preocupación es bastante", ha reconocido el regidor del municipio en el que se localizó el epicentro.
Sánchez ha incidido, no obstante, en que no se han registrado daños materiales de gran importancia. Entre las principales incidencias figuran grietas en algunos edificios, pequeños desprendimientos de techos de escayola y daños en elementos no estructurales, como el enfoscado de alguna pared.
El 90% de las incidencias de Ogíjares, en viviendas
En Ogíjares, alrededor del 90% de las incidencias atendidas desde el terremoto se han localizado en viviendas, según fuentes municipales.
No se han detectado daños en edificios pertenecientes a la administración local ni tampoco en la iglesia del municipio.
Las intervenciones realizadas en viviendas se han debido principalmente a la caída de pequeñas cornisas y a desperfectos en elementos como juntas de dilatación. Desde el Ayuntamiento también han señalado que las afectaciones han tenido mayor incidencia en algunas construcciones modernas que en otras de mayor antigüedad.
Vehículos destrozados en Armilla
La situación ha sido especialmente significativa en Armilla, donde los desprendimientos registrados en varios edificios han terminado provocando también importantes daños en vehículos estacionados en la vía pública.
La alcaldesa, Loli Cañavate, ha recordado que el municipio ya había sentido durante la tarde del viernes el terremoto de magnitud 3,7 con epicentro en la vecina localidad de La Zubia.
Respecto al seísmo de magnitud 5 de la madrugada, Cañavate ha señalado que se han registrado "numerosos daños materiales", principalmente por caídas de cornisas, revestimientos de ventanas y placas de mármol, además de diversas grietas en edificios del municipio.
El barrio de Santa Teresa, el más próximo a Alhendín, ha sido la zona de Armilla donde se han concentrado las principales incidencias.
Ante la posibilidad de réplicas, el Ayuntamiento decidió abrir parques e incluso el campo de fútbol municipal para facilitar que los ciudadanos pudieran permanecer en espacios abiertos y alejados de los edificios.
Especialmente importantes han sido los desperfectos ocasionados por la caída de cascotes sobre vehículos estacionados. Aunque no se han producido daños personales ni había conductores afectados en el momento de los desprendimientos, algunos automóviles han quedado seriamente dañados.
"Los coches los ha destrozado totalmente", ha señalado la alcaldesa.
Los tres municipios continúan ahora con las labores de inspección y evaluación para determinar el alcance definitivo de los daños ocasionados por uno de los terremotos más intensamente sentidos en el área metropolitana granadina en los últimos años.
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