Científicos de Granada demuestran que la interacción entre bacterias mejora el crecimiento de los cultivos

El estudio revela que las relaciones entre microorganismos del suelo pueden potenciar funciones clave en plantas como la caña de azúcar

Redacción  |  23 de abril de 2026
Placas de Petri (JUNTA DE ANDALUCÍA)
Placas de Petri (JUNTA DE ANDALUCÍA)

Un equipo de investigación de la Estación Experimental del Zaidín, en Granada, y del Instituto Superior de Investigaciones Biológicas ha demostrado que las relaciones entre bacterias del suelo influyen directamente en los beneficios que aportan a los cultivos.

El estudio evidencia que cuando dos bacterias mantienen interacciones positivas pueden potenciar funciones esenciales para las plantas, como mejorar la absorción de nutrientes, estimular el crecimiento de las raíces o reforzar su resistencia frente a patógenos. En este sentido, los investigadores subrayan que los efectos beneficiosos no dependen únicamente de cada bacteria por separado, sino de cómo interactúan entre sí dentro de su entorno.

 

Las plantas conviven con complejas comunidades microbianas. Algunas bacterias habitan en el suelo que rodea las raíces, mientras que otras viven dentro de los propios tejidos vegetales sin causar daño. Según los resultados, las bacterias del entorno radicular tienden a competir con mayor frecuencia, mientras que en el interior de la planta predominan las relaciones cooperativas.

El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Microbiology, aporta una novedad clave: las interacciones entre distintas bacterias pueden modificar procesos fundamentales como la disponibilidad de nutrientes o la producción de compuestos que favorecen el crecimiento vegetal.

Para llevar a cabo la investigación, el equipo utilizó plantas de caña de azúcar como modelo, debido a su relevancia agrícola y a la riqueza de microorganismos beneficiosos que alberga. En total, aislaron 32 bacterias distintas y analizaron 120 combinaciones posibles entre ellas para estudiar si sus relaciones eran positivas, negativas o neutras.

Los experimentos demostraron que funciones como la transformación del fósforo, la captación de hierro o la producción de sustancias que estimulan el desarrollo radicular pueden variar en función de las bacterias presentes. Incluso observaron que algunas funciones solo se activan cuando ciertas especies interactúan entre sí.

“El comportamiento beneficioso de estos microorganismos no puede predecirse únicamente estudiando cada especie por separado”, explica el investigador Manuel Espinosa, quien destaca la importancia de analizar estas relaciones para avanzar en el desarrollo de soluciones agrícolas más eficaces.

El siguiente paso será evaluar en invernadero y en campo si las combinaciones de bacterias con interacciones positivas pueden mejorar realmente la salud y productividad de los cultivos. Esta línea de trabajo abre la puerta a futuros biofertilizantes basados en consorcios microbianos, más eficientes y sostenibles, que complementen el uso de fertilizantes tradicionales.

La investigación ha contado con financiación de la Junta de Andalucía y de organismos científicos argentinos, en una apuesta por la innovación agrícola y la sostenibilidad.

 
 
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