El Instituto Cervantes deposita en la Caja de las Letras el legado del ingeniero granadino Emilio Herrera
El homenaje incluye una réplica de la escafandra diseñada en 1935 por el científico, considerada precursora del traje espacial
El Instituto Cervantes, en colaboración con la Real Academia de la Ingeniería, abrió este martes las puertas de su emblemática Caja de las Letras para recibir el legado del ingeniero aeronáutico granadino Emilio Herrera, una de las figuras más destacadas de la ciencia y la aeronáutica española del siglo XX.
La caja número 1421 custodiará un amplio conjunto documental y simbólico dedicado al científico, entre el que destaca una réplica de la escafandra diseñada por Herrera en 1935 para tripulantes de globos aerostáticos y considerada hoy como uno de los precedentes del traje aeroespacial moderno.
Durante el acto, la secretaria general del Instituto Cervantes, Carmen Noguero, destacó la figura del ingeniero granadino como “un ejemplo extraordinario de dedicación al servicio público, al avance científico y al compromiso con su país”.
Noguero subrayó además que Herrera fue “un militar e ingeniero visionario” que supo combinar el rigor científico con “una profunda vocación humanista”, y señaló que su trayectoria demuestra cómo el conocimiento y la investigación también contribuyen a construir sociedad y proyectar el prestigio de un país más allá de sus fronteras.
El legado depositado incluye también un retrato fechado en Nueva York en 1928, una biografía escrita por Emilio Atienza, así como facsímiles de los manuscritos originales Aerotecnia (1928) y Del aire al más allá.
Asimismo, se incorporan el discurso de ingreso de Herrera en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, titulado Ciencia y Aeronáutica y pronunciado en 1933, además de diversas fotografías de la escafandra creada por el científico granadino.
La Fundación Enaire también ha contribuido al homenaje con la donación de dos obras dedicadas a la vida y legado del ingeniero: Ciencia en las ondas. Crónicas científicas de Emilio Herrera y Del Guadalquivir al Plata en dirigible. Junto a ello, se entregó una tarjeta NFC que reúne digitalizados textos y documentos relacionados con su trayectoria.
Por su parte, el presidente de la Real Academia de Ingeniería, Jaime Domínguez Abascal, reivindicó la importancia histórica de Herrera, asegurando que “ha permanecido demasiado tiempo en segundo plano pese a la extraordinaria magnitud de sus aportaciones”.
Tras el acto institucional se celebró la conferencia Emilio Herrera Linares: por la ciencia hasta el cielo, por el cielo hasta la ciencia, impartida por Armando Díaz Bruguera.
Nacido en Granada en 1879 y fallecido en Ginebra en 1967, Emilio Herrera desarrolló una brillante trayectoria como ingeniero aeronáutico, militar y científico. Fue piloto de globo libre, dirigible y aeroplano, además de fundador y director del Laboratorio Aerodinámico de Aeronáutica Militar y vicepresidente de la Real Sociedad Geográfica.
Tras la Guerra Civil española se exilió en París, donde continuó su labor científica en organismos especializados en investigación aeroespacial y física nuclear. También llegó a presidir el Gobierno de la República española en el exilio y fue reconocido como miembro de la Academia de Ciencias de Francia.
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