Granada analiza cómo prevenir riesgos laborales antes, durante y después de un terremoto
El Centro de Prevención de Riesgos Laborales reúne a unos 40 profesionales en una jornada técnica que aborda la preparación de los centros de trabajo, la respuesta durante un seísmo y los peligros ocultos en la vuelta a la actividad
El Centro de Prevención de Riesgos Laborales (CPRL) de Granada ha celebrado este miércoles la jornada técnica El riesgo sísmico en los lugares de trabajo. Medidas de prevención y de protección, centrada en cómo evitar accidentes laborales ante un terremoto y garantizar la seguridad de las plantillas antes, durante y después de un seísmo.
La iniciativa responde a la necesidad de trasladar al ámbito laboral la formación y las medidas preventivas frente al riesgo sísmico, una cuestión que ha cobrado especial relevancia en la provincia tras el enjambre de terremotos registrado a mediados de agosto.
El delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Granada, Antonio Granados, ha asistido a la apertura de la jornada junto al delegado territorial de Empleo, Javier Martín Cañizares. La sesión ha reunido a unas 40 personas, entre representantes empresariales y sindicales, delegados de prevención, profesionales de la seguridad y salud laboral y otros agentes vinculados a la prevención de riesgos.
El programa ha abordado tanto los factores que determinan los daños de un terremoto como los peligros laborales que pueden aparecer cuando, una vez pasado el temblor, se intenta recuperar la normalidad en los centros de trabajo.
Conocer el riesgo para reducir los daños
La primera ponencia, impartida por Mercedes Feriche, responsable del Área de Prevención del Instituto Andaluz Universitario de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos, ha analizado los factores que influyen en las consecuencias de un terremoto.
Entre ellos figuran la magnitud del seísmo, la proximidad del foco, las características geológicas del terreno, la geometría de la cuenca y la topografía, además de la vulnerabilidad de los edificios y las infraestructuras.
La especialista también ha explicado la utilidad de los estudios de riesgo sísmico y de los escenarios de daños para planificar las emergencias y elaborar mapas que contribuyan a mejorar los planes de actuación.
Aunque no es posible predecir cuándo se producirá un terremoto, Feriche ha destacado que sí se pueden reducir sus consecuencias mediante el conocimiento del comportamiento del suelo, el cumplimiento de la normativa de construcción y la preparación de las personas para reaccionar adecuadamente.
Los peligros ocultos tras un terremoto
La segunda parte de la jornada se ha centrado en uno de los momentos más delicados: la vuelta a la actividad laboral después de un seísmo. Bajo el título Cuando todo parece estar en su sitio. Riesgos laborales después de un terremoto, Adoración Delgado, ingeniera en Edificación y asesora técnica del CPRL de Granada, ha expuesto los peligros que pueden permanecer ocultos tras la aparente estabilidad de un inmueble.
Las tareas de reparación, rehabilitación o demolición de edificios afectados pueden entrañar riesgos graves, como fallos estructurales, derrumbamientos progresivos, fugas de gas o electricidad y atrapamientos.
Por este motivo, la ponencia ha incidido en la necesidad de realizar una evaluación técnica previa por profesionales antes de intervenir en una edificación dañada, así como de cortar de forma segura los suministros y adoptar medidas de estabilización y apuntalamiento cuando sean necesarias.
Delgado también ha subrayado la importancia de respetar los protocolos de seguridad y paralizar los trabajos cuando exista un riesgo grave e inminente. La especialista ha advertido de que las prisas por recuperar la actividad productiva no deben anteponerse a la integridad de las plantillas.
La prevención, la coordinación entre los agentes implicados y la planificación adecuada de las intervenciones resultan esenciales para evitar que un terremoto provoque nuevos accidentes durante las labores posteriores.
Nueva jornada prevista para noviembre
El interés suscitado por esta actividad formativa ha llevado a organizar una segunda edición para el próximo 26 de noviembre, con la que se dará continuidad al análisis de los riesgos sísmicos en los entornos laborales.
La nueva convocatoria permitirá seguir profundizando en la preparación técnica, el establecimiento de protocolos claros y la coordinación de las respuestas ante una emergencia, con el objetivo de reforzar la protección de las personas trabajadoras y prevenir accidentes tanto durante un terremoto como en las tareas de recuperación posteriores.
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