La Soledad de Granada libera a un preso indultado en su tradicional acto de Viernes Santo
La hermandad recupera una histórica tradición con la excarcelación simbólica de un reo condenado por delito contra la salud pública
La Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y del Descendimiento del Señor de Granada ha protagonizado este Viernes Santo uno de los actos más simbólicos de la Semana Santa granadina con la liberación de un preso, indultado recientemente por el Gobierno.
El reo, condenado por la Audiencia Provincial de Granada a tres años y diez meses de prisión y al pago de una multa de 100.000 euros por un delito contra la salud pública cometido en 2017, ha sido el beneficiario de esta medida de gracia concedida la pasada semana.
Siguiendo la tradición, el liberado ha participado en el cortejo procesional vestido con túnica y escoltado por dos hermanos de la cofradía, mientras un tercero portaba un cojín con el pergamino que recoge la resolución del indulto. El acto central se ha desarrollado en la Plaza de la Universidad, donde, tras unas palabras de autoridades institucionales, judiciales y eclesiásticas, se ha procedido a la firma pública del documento.
Durante todo el recorrido, el reo ha mantenido el rostro cubierto, en un gesto que preserva su anonimato, mientras la hermandad continuaba posteriormente su estación de penitencia para incorporarse a la carrera oficial.
Esta tradición fue recuperada por la cofradía en 2010, después de 82 años sin celebrarse. La última liberación se remontaba a 1928, cuando un condenado a muerte vio conmutada su pena por cadena perpetua gracias a la intervención del rey Alfonso XIII.
Como es habitual, las cofradías solicitan estos indultos para reclusos de su provincia que cumplen los requisitos legales, basados en criterios de justicia, equidad o utilidad pública.
La Hermandad de la Soledad mantiene así una de las tradiciones más singulares de la Semana Santa española, vinculada a la misericordia y al simbolismo de la redención. Además, la imagen de la Virgen de la Soledad, atribuida al escultor Pedro de Mena y datada en el siglo XVII, fue coronada canónicamente en el año 2022, reforzando su relevancia histórica y devocional en la ciudad.
Las hermandades de Concepción, Salesianos, Aurora, Estrella y Misericordia articulan una jornada con paso por la Carrera Oficial y la Catedral








