Detenido en Cogollos Vega por extraer agua de un pozo ilegal durante casi 20 años para regar olivos
La Policía Adscrita a la Junta de Andalucía investiga al hombre por presuntos delitos contra el medio ambiente y la ordenación del territorio, además de defraudación eléctrica
La Unidad de Policía Nacional Adscrita a la Comunidad Autónoma de Andalucía (UPA) ha detenido a un hombre de 53 años por presuntamente extraer agua de un pozo ilegal durante casi dos décadas para el riego de olivos en el término municipal de Cogollos Vega.
El detenido está investigado por la presunta comisión de delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente, contra la ordenación del territorio y de defraudación de fluido eléctrico.
La actuación policial, desarrollada por agentes del Área de Medio Ambiente en Granada, comenzó tras detectar una captación de agua subterránea en el paraje de Guindalera. Las comprobaciones realizadas junto a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir permitieron constatar que el pozo carecía de las autorizaciones administrativas necesarias.
Un contador eléctrico manipulado para evitar el consumo
Durante las inspecciones técnicas, en las que participaron inspectores y técnicos de la empresa distribuidora de electricidad, los agentes comprobaron que el pozo funcionaba mediante una bomba sumergible conectada a un cuadro eléctrico.
El contador había sido manipulado y puenteado para evitar que registrara el consumo energético, según la investigación.
El agua extraída sin autorización era transportada mediante una red de tuberías subterráneas de aproximadamente 2.445 metros de longitud. La conducción atravesaba el dominio público hidráulico del Arroyo de las Casillas y distintos caminos públicos de Cogollos Vega, sin contar con licencias de obras ni permisos municipales.
Una balsa de más de 6.300 metros cúbicos para regar 4.500 olivos
El agua llegaba finalmente a una balsa de almacenamiento situada en el paraje de Mojaiba, que tampoco contaba con autorización ni licencia de obra. La infraestructura tiene una capacidad estimada de 6.360 metros cúbicos.
Según las actuaciones policiales, esta instalación permitía el riego sistemático de unas 16 parcelas con más de 4.500 olivos, catalogados como cultivos de secano. La actividad se habría desarrollado de forma continuada durante los últimos 19 años.
Durante la investigación también se detectaron movimientos de tierras y trabajos de roturación con maquinaria pesada que podrían haber afectado a la vegetación forestal de parcelas colindantes. Asimismo, se constató el encauzamiento no autorizado de un manantial natural.
Posibles daños en acuíferos y manantiales de la zona
La extracción continuada y sin control de recursos hídricos subterráneos durante casi dos décadas podría haber provocado una alteración importante de los acuíferos y fuentes del entorno, con posibles efectos sobre el caudal de arroyos y manantiales locales.
La investigación apunta a que esta situación podría haber contribuido al desecamiento de cursos de agua y a una afección sobre la flora y fauna del ecosistema.
Las diligencias instruidas por la Unidad de Policía Nacional Adscrita han sido remitidas al juzgado y a los organismos públicos competentes, que deberán determinar las posibles responsabilidades administrativas y valorar los daños ocasionados.
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