Declaran como perjudicadas la expareja y las hijas de un subinspector en el ‘caso Viogén’
El juzgado investiga accesos irregulares al sistema de seguimiento de víctimas de violencia machista por parte de varios agentes
El Juzgado de Granada que investiga el denominado ‘caso Viogén’ ha tomado este martes declaración, en calidad de perjudicadas, a la expareja y a las dos hijas del subinspector de la Policía Local de Granada implicado en la causa junto a varios agentes del cuerpo.
La investigación se centra en la presunta comisión de un delito de revelación y descubrimiento de secretos tras supuestos accesos irregulares al Sistema Viogén, utilizado para el seguimiento de víctimas de violencia machista. Según las pesquisas, varios agentes habrían accedido a este sistema con el objetivo de obtener datos personales de la expareja del subinspector, quien recientemente ha sido condenado por malos tratos.
Las declaraciones, que se prolongaron durante toda la mañana, tuvieron lugar en la Sección de Instrucción número 4 del Tribunal de Instancia, con la presencia de las acusaciones y los distintos letrados de la defensa, según fuentes judiciales.
En el marco de esta causa, el pasado diciembre declaró como investigado el anterior superintendente de la Policía Local de Granada, José Manuel Jiménez Avilés, quien negó que se produjeran accesos irregulares. Según explicó, las consultas realizadas al sistema se enmarcaban en el expediente abierto por el Ayuntamiento contra el subinspector a raíz de la investigación por maltrato.
Con la comparecencia de la víctima y sus hijas, se cierra una primera fase de declaraciones en una causa que, hasta el momento, cuenta con ocho investigados.
En paralelo, la Audiencia de Granada rebajó recientemente de 32 a 29 meses de prisión la condena impuesta al subinspector por malos tratos habituales y menoscabo psíquico hacia su expareja. El tribunal ratificó el relato de hechos probado en primera instancia, que describe un deterioro grave de la relación desde 2017, marcado por conductas de control, celos, insultos y humillaciones continuadas.
La sentencia recoge además amenazas verbales, actos de intimidación y manipulación, así como comportamientos agresivos dirigidos a mantener un control psicológico sobre la víctima, provocándole daño psíquico. También se señala una actitud hostil hacia las hijas y una falta de colaboración en las responsabilidades familiares.
Por otro lado, el agente fue absuelto a mediados de marzo en otra causa en la que se le acusaba de quebrantar la orden de alejamiento, al no quedar acreditado que manipulara o fracturara la pulsera telemática que tenía impuesta.
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