La combinación de ayuno intermitente y ejercicio supervisado mejora la pérdida de peso en personas con obesidad, según un estudio de la UGR

Una investigación publicada en Nature Communications concluye que esta estrategia favorece la reducción del peso y la grasa corporal y mejora la capacidad cardiorrespiratoria

Redacción  |  21 de octubre de 2026
(UGR)
(UGR)

Un equipo de investigación liderado por el Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) de la Universidad de Granada (UGR) ha analizado los efectos de combinar el ayuno intermitente con ejercicio físico supervisado en personas con obesidad. El estudio, desarrollado en el marco del proyecto TEMPUS y publicado en la revista científica Nature Communications, concluye que esta combinación favorece una mayor pérdida de peso y grasa corporal, además de mejorar la capacidad cardiorrespiratoria.

Sin embargo, los resultados también muestran que la combinación de ambas estrategias no produjo una reducción significativamente mayor de la grasa acumulada en el hígado en comparación con los cuidados habituales.

Un ensayo con 187 personas durante 12 semanas

En la investigación participaron 187 personas adultas con obesidad, aproximadamente la mitad mujeres. Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en cuatro grupos: uno recibió cuidados habituales, otro siguió un programa de ayuno intermitente, un tercero realizó ejercicio supervisado y el cuarto combinó ambas intervenciones.

 

Durante las 12 semanas del ensayo, todos los grupos recibieron educación sobre la dieta mediterránea y la actividad física. Las personas asignadas al ayuno intermitente concentraron sus comidas en una ventana de ocho horas al día, mientras que quienes realizaron ejercicio siguieron un programa supervisado que combinaba entrenamiento de fuerza y ejercicio aeróbico de alta intensidad.

El objetivo principal era determinar si estas intervenciones conseguían reducir en mayor medida la grasa hepática, evaluada mediante resonancia magnética, y mejorar la salud cardiovascular.

Los resultados mostraron que la grasa del hígado disminuyó en los cuatro grupos, pero no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las distintas intervenciones y los cuidados habituales, ni entre las tres estrategias evaluadas.

Mayor pérdida de peso y grasa corporal

Aunque no se observaron diferencias significativas en la reducción de la grasa hepática, sí se registraron mejoras en otros indicadores de salud. Las personas que practicaron ayuno intermitente, tanto si hicieron ejercicio como si no, perdieron más peso que aquellas que únicamente realizaron ejercicio o recibieron los cuidados habituales.

De media, los dos grupos que siguieron ayuno intermitente perdieron aproximadamente 2,2 kilos más que el grupo de cuidados habituales. Además, la combinación de ayuno y ejercicio consiguió una mayor reducción de la grasa corporal que los cuidados habituales y el ejercicio por sí solo.

Por su parte, los dos grupos que realizaron ejercicio supervisado mejoraron su capacidad cardiorrespiratoria, considerada un indicador relevante de la salud cardiovascular.

Antonio Clavero Jimeno, coautor principal del trabajo e investigador predoctoral de la UGR, destaca que estos resultados permiten valorar los efectos de las intervenciones más allá del peso, teniendo en cuenta también los cambios en la grasa hepática, la grasa corporal total y la condición física.

Diferencias observadas entre hombres y mujeres

El estudio, que forma parte de la tesis doctoral de Antonio Clavero Jimeno, también examinó las respuestas a las intervenciones según el sexo de los participantes.

Entre los hombres, la combinación de ayuno intermitente y ejercicio produjo una mayor reducción de la grasa hepática que los cuidados habituales. Sin embargo, esta diferencia adicional no se observó entre las mujeres.

Alba Camacho Cardeñosa, coautora principal e investigadora posdoctoral del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), advierte de que estos análisis no permiten concluir por sí solos que la intervención tenga efectos diferentes según el sexo.

Otro resultado relevante se observó entre las personas que presentaban hígado graso al inicio del ensayo. Aproximadamente el 30% de quienes combinaron ayuno y ejercicio dejó de cumplir el criterio utilizado para diagnosticar esta condición, frente al 6,5% de quienes recibieron los cuidados habituales.

Los beneficios no se mantuvieron un año después

El seguimiento realizado un año después de finalizar el programa mostró que las diferencias entre los grupos en la evolución de la grasa hepática habían desaparecido. Tampoco se mantenían las diferencias en el peso y la composición corporal registradas al término de las 12 semanas de intervención.

Estos resultados apuntan a la necesidad de investigar programas de mayor duración, especialmente en personas con niveles elevados de grasa en el hígado, así como estrategias que contribuyan a mantener en el tiempo los beneficios obtenidos.

Colaboración de centros de investigación y hospitales granadinos

El trabajo ha sido liderado por el grupo de investigación PROFITH CTS-977 del iMUDS de la Universidad de Granada, en colaboración con el ibs.GRANADA, el Hospital Universitario Clínico San Cecilio (HUCSC) y el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.

También han participado el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), a través de sus áreas de Obesidad (CIBEROBN) y Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES).

El proyecto TEMPUS, con referencia PID2022-141506OB-I00, ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de la Agencia Estatal de Investigación, con apoyo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Unión Europea.

 
 
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