La UGR identifica cambios en el ADN de niños con obesidad vinculados a la resistencia a la insulina durante la pubertad
El estudio revela que determinadas marcas epigenéticas evolucionan junto al estado metabólico
La Universidad de Granada ha participado en una investigación que arroja nueva luz sobre la relación entre la obesidad infantil y el desarrollo de alteraciones metabólicas durante la pubertad. Un equipo científico ha identificado una serie de marcas en el ADN de niños con obesidad que cambian a lo largo de esta etapa y que están estrechamente relacionadas con la evolución de la resistencia a la insulina, uno de los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2.
Los resultados del trabajo, publicados en la revista científica Cardiovascular Diabetology, sugieren además que muchas de estas huellas biológicas podrían estar condicionadas por factores ambientales y hábitos de vida, reforzando la importancia de la prevención desde edades tempranas.
La investigación se ha desarrollado en el marco del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber) y ha contado con la colaboración de diversos institutos de investigación españoles y expertos internacionales. El estudio ha sido liderado por la catedrática de la Universidad de Granada Concepción M. Aguilera García, quien ha coordinado el análisis de la relación entre la metilación del ADN —un mecanismo epigenético que regula la actividad de los genes— y la evolución de la resistencia a la insulina en menores con obesidad durante la pubertad.
Los investigadores comprobaron que los cambios epigenéticos evolucionan de forma paralela al estado metabólico de los pacientes. Así, cuando la resistencia a la insulina mejoraba, los patrones de metilación tendían a normalizarse. Por el contrario, cuando esta alteración metabólica persistía o empeoraba, las marcas detectadas en el ADN también se mantenían.
Aunque el estudio no permite establecer con certeza si estas modificaciones son la causa directa o la consecuencia de los problemas metabólicos, los científicos han observado que algunas de ellas están asociadas a variantes genéticas concretas. Sin embargo, una gran parte parece estar relacionada con factores externos, como el entorno, los hábitos de vida o la propia obesidad mantenida durante largos periodos de tiempo.
Uno de los hallazgos más relevantes es que los niños que lograron mejorar su resistencia a la insulina mostraron una tendencia a revertir estos patrones epigenéticos, lo que abre nuevas posibilidades para identificar biomarcadores tempranos capaces de anticipar el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas.
Los autores consideran que este descubrimiento supone un paso importante hacia la medicina de precisión. La identificación de estas huellas biológicas podría permitir detectar el riesgo antes de la aparición de enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo 2, además de facilitar el diseño de estrategias preventivas e intervenciones personalizadas adaptadas a cada paciente.
En definitiva, el estudio refuerza la evidencia científica sobre la estrecha conexión entre el entorno, el estilo de vida y la salud metabólica desde la infancia, subrayando la importancia de actuar de forma temprana para combatir la obesidad y sus consecuencias a largo plazo.
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