Salsa, merengue y bachata para fomentar el envejecimiento activo en la Universidad de Granada
El taller ‘Vivir bailando’, coordinado por la terapeuta ocupacional y gerontóloga Constanza Mardones, combina música, ejercicio y convivencia para mejorar el bienestar físico, cognitivo y emocional de las personas mayores
La salsa, el merengue y la bachata han llenado de ritmo la sala San Jerónimo de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Granada (UGR), que ha acogido una nueva edición del taller ‘Vivir bailando’, una iniciativa del Programa Sénior destinada a promover el envejecimiento activo y el bienestar de las personas mayores.
La actividad, coordinada por la terapeuta ocupacional y gerontóloga Constanza Mardones, forma parte de las propuestas impulsadas por el Vicerrectorado de Igualdad, Inclusión y Compromiso Social de la UGR para favorecer la participación, la autonomía y el empoderamiento de este colectivo.
Más allá de aprender pasos de baile, el taller ofrece una experiencia cultural y terapéutica que contribuye a mejorar la salud desde una perspectiva integral, con beneficios en los ámbitos físico, psicológico y social.
«El taller llena lo mejor de dos mundos: baile y gerontología», destaca Mardones. Una valoración que comparten las personas participantes, que también ponen en valor el compromiso de la institución universitaria con su generación: «Es genial que una universidad pública se preocupe también por nuestra generación».
El baile como herramienta contra la soledad
Uno de los principales beneficios de ‘Vivir bailando’ es su capacidad para favorecer las relaciones sociales y combatir la soledad no deseada. La actividad compartida facilita la creación de redes de apoyo, fortalece la autoestima y refuerza la percepción que cada persona tiene de sus propias capacidades.
El baile también contribuye a la estimulación cognitiva. Aprender y ejecutar coreografías requiere mantener la atención, recordar secuencias de movimientos y coordinar distintas acciones, procesos que implican funciones cognitivas importantes para el mantenimiento de la actividad cerebral.
Movimiento para preservar la autonomía
A los beneficios emocionales y cognitivos se suman los relacionados con la salud física. El ejercicio rítmico ayuda a trabajar la coordinación y el equilibrio, dos capacidades fundamentales para conservar la autonomía y reducir el riesgo de caídas en las personas mayores.
De esta forma, la iniciativa universitaria convierte la música y el movimiento en herramientas para promover un envejecimiento activo, al tiempo que crea un espacio de encuentro en el que los participantes pueden aprender, relacionarse y disfrutar.
Con propuestas como ‘Vivir bailando’, el Programa Sénior de la Universidad de Granada refuerza su apuesta por una universidad inclusiva, abierta a todas las generaciones y comprometida con la calidad de vida de las personas mayores.










