Un estudio de la UGR analiza el impacto del cierre de la frontera en las trabajadoras marroquíes de Melilla

La investigación revela que muchas empleadas del hogar y los cuidados tuvieron que elegir entre regresar a Marruecos y perder su trabajo o permanecer de forma irregular y separadas de sus familias

Redacción  |  29 de septiembre de 2026
Un estudio de la Universidad de Granada dice que las estrategias familiares de las trabajadoras transfronterizas entre Marruecos y España fueron decisivas para afrontar la inmovilidad forzada (UGR)
Un estudio de la Universidad de Granada dice que las estrategias familiares de las trabajadoras transfronterizas entre Marruecos y España fueron decisivas para afrontar la inmovilidad forzada (UGR)

Investigadoras del Departamento de Sociología de la Universidad de Granada (UGR) han analizado las consecuencias que tuvo el cierre de la frontera entre España y Marruecos durante la pandemia para las trabajadoras transfronterizas marroquíes que accedían diariamente a Melilla para trabajar en el sector del hogar y los cuidados.

El estudio, publicado recientemente en la revista "Mobilities", se basa en más de tres años de trabajo etnográfico y decenas de entrevistas en profundidad. La investigación concluye que el cierre fronterizo decretado el 13 de marzo de 2020 dejó a muchas de estas mujeres en una situación de inmovilidad forzada y ante una difícil elección: regresar a Marruecos y perder la posibilidad de continuar trabajando en Melilla o permanecer en la ciudad autónoma en situación irregular y alejadas de sus familias.

 

Antes de la pandemia, miles de residentes en las provincias marroquíes próximas a Ceuta y Melilla cruzaban habitualmente la frontera para trabajar. Una parte importante eran mujeres empleadas en tareas domésticas y de cuidados, un sector caracterizado, según las investigadoras, por una elevada presencia de economía sumergida.

El cierre de la frontera alteró este modelo y provocó que trabajadoras que se encontraban en los enclaves españoles quedaran atrapadas y pasaran a una situación administrativa irregular, con el consiguiente riesgo de deportación.

Separadas durante años de sus familias

La investigación pone especialmente el foco en las estrategias familiares desarrolladas para afrontar esta situación. Según las autoras, las decisiones adoptadas rara vez respondieron exclusivamente a criterios individuales, ya que mantener los ingresos y garantizar la supervivencia económica de las familias se convirtió en una prioridad.

Algunas mujeres permanecieron durante largos periodos en Melilla y asumieron el papel de únicas proveedoras económicas de sus hogares, mientras sus familias tuvieron que reorganizar los cuidados en Marruecos. Paralelamente, trataron de encontrar vías legales, como la obtención de un contrato transfronterizo o el arraigo, que les permitieran recuperar la posibilidad de desplazarse entre ambos países.

El estudio recoge también las consecuencias personales de aquella situación. Algunas entrevistadas relataron que se despidieron de sus hijos por la mañana para acudir a trabajar sin imaginar que pasarían años antes de poder volver a verlos. Otras no pudieron acompañar a familiares durante enfermedades graves o despedirse de ellos antes de su fallecimiento, mientras continuaban trabajando en el cuidado de menores, mayores y hogares en Melilla.

Una frontera más restrictiva tras la pandemia

Las investigadoras sostienen que la reapertura de la frontera, después de más de dos años, tampoco supuso recuperar el modelo de movilidad existente antes de marzo de 2020. Las nuevas condiciones de acceso fueron más restrictivas y dificultaron la vuelta al sistema de desplazamientos cotidianos de las trabajadoras transfronterizas.

Las autoras señalan que "la pandemia actuó como un punto de inflexión que facilitó la introducción de medidas de control más restrictivas, difíciles de implementar en la situación previa a 2020", un fenómeno que relacionan con lo que determinados autores denominan "doctrina del shock".

La investigación forma parte de una línea de trabajo más amplia sobre las consecuencias sociales de las políticas migratorias y el endurecimiento de las fronteras europeas desarrollada por las sociólogas de la UGR dentro del grupo de investigación "Problemas Sociales" SEJ 129.

Las investigadoras destacan que las trabajadoras domésticas transfronterizas constituían ya un colectivo vulnerable antes de la pandemia y que la irregularidad administrativa agravó posteriormente su precariedad laboral y sus dificultades para acceder a recursos básicos como la vivienda.

El trabajo concluye poniendo el foco en las consecuencias humanas de las políticas fronterizas y en cómo una modificación de las condiciones de movilidad puede alterar de manera profunda los proyectos laborales, económicos y familiares de las personas que dependen diariamente del tránsito entre dos países.

 
 
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