Un estudio de la UGR identifica las creencias que justifican y minimizan la ciberviolencia sexual contra las mujeres
La investigación del CIMCYC desarrolla una escala pionera para medir la aceptación de estos mitos y alerta de su relación con el sexismo, la culpabilización de las víctimas y la minimización de las agresiones
Una investigación desarrollada en el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada ha puesto de relieve la estrecha relación existente entre la aceptación de los mitos sobre la ciberviolencia sexual contra las mujeres y otras creencias vinculadas al sexismo, la cultura de la violación y la culpabilización de las víctimas.
El estudio ha permitido desarrollar y validar la Escala de Aceptación de Mitos sobre la Ciberviolencia Sexual contra las Mujeres (AMCYS), una herramienta diseñada para medir las creencias que justifican, minimizan o normalizan este tipo de violencia en los entornos digitales.
La investigación se ha llevado a cabo con más de 2.400 participantes de España y Estados Unidos, tanto hombres como mujeres, y parte de trabajos previos centrados en el análisis de discursos y posiciones expresadas en la red social X.
Los resultados revelan que las personas con una mayor adhesión a estos mitos también tienden a compartir actitudes relacionadas con el sexismo offline, los mitos sobre la violación, determinadas creencias sobre las relaciones de pareja y una mayor orientación hacia la dominancia social. Asimismo, muestran una menor identificación con el feminismo y una mayor tendencia a responsabilizar a las víctimas de las agresiones o a restar importancia al problema.
Según los investigadores, la nueva escala abre importantes posibilidades para comprender mejor este fenómeno y diseñar herramientas eficaces para combatirlo. Entre otras aplicaciones, permitirá detectar las creencias que contribuyen a justificar la ciberviolencia sexual, analizar su impacto sobre las víctimas y estudiar cómo influyen en quienes observan o ejercen este tipo de conductas.
La información obtenida también puede contribuir a mejorar las campañas de sensibilización, desarrollar programas de apoyo a las víctimas, reforzar la formación de profesionales y facilitar el seguimiento de este fenómeno en redes sociales y otros entornos digitales.
La autora del estudio e investigadora del CIMCYC, Rocío Vizcaíno Cuenca, explica que la herramienta pone de manifiesto cómo determinados elementos de la denominada cultura de la violación se han trasladado al ámbito digital.
"Comprender esto es clave a la hora de diseñar estrategias que realmente protejan a las mujeres y aseguren que sus experiencias sean reconocidas, validadas y atendidas", señala la investigadora.
Vizcaíno también destaca la importancia de abordar el problema en una sociedad cada vez más conectada. "Romper los mitos y actuar contra la ciberviolencia sexual no solo ayuda a las víctimas, sino que también hace que los espacios en línea sean más seguros e inclusivos para todas", afirma.
La relevancia del fenómeno queda reflejada en los datos internacionales manejados por los investigadores, que indican que hasta el 85% de las mujeres ha sufrido algún tipo de ciberviolencia sexual a lo largo de su vida.
A pesar de esta elevada incidencia, muchas de estas situaciones continúan siendo minimizadas o justificadas mediante mensajes que responsabilizan a las propias víctimas o relativizan la gravedad de los hechos. Expresiones como "no es para tanto" o "no tengas el perfil abierto" contribuyen, según el estudio, a invisibilizar una forma de violencia que puede generar importantes consecuencias emocionales y psicológicas.
Los mitos sobre la ciberviolencia sexual incluyen creencias que niegan o minimizan este tipo de agresiones, trasladan la responsabilidad a las víctimas, culpan a las plataformas digitales o exoneran a quienes ejercen la violencia. La nueva escala desarrollada por la Universidad de Granada pretende convertirse en una herramienta útil para identificar estas actitudes y avanzar en la construcción de entornos digitales más seguros e igualitarios.
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