Un estudio de la UGR relaciona la exposición prenatal a contaminantes de los plásticos con un menor cociente intelectual infantil
La investigación detecta una asociación entre una mayor exposición durante el tercer trimestre del embarazo y una reducción media de tres puntos en el cociente intelectual por cada unidad de incremento en la concentración de la mezcla estudiada
Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), en colaboración con el Instituto Nacional Francés de la Salud y de la Investigación Médica (INSERM), han publicado un estudio que relaciona la exposición de las mujeres embarazadas a determinados compuestos químicos presentes en plásticos y cosméticos con un menor cociente intelectual de sus hijos a los tres años de edad.
El trabajo, publicado en la revista científica Environmental Health Perspectives, analiza la asociación entre la exposición prenatal a determinados disruptores endocrinos, como el bisfenol A (BPA) y los ftalatos, y el desarrollo cognitivo infantil. Estas sustancias se utilizan en algunos envases alimentarios, latas de conserva, materiales plásticos y productos cosméticos.
La investigación se ha desarrollado a partir de datos de madres e hijos de la cohorte francesa de base poblacional SEPAGES, puesta en marcha entre 2014 y 2018 y financiada por el Consejo Europeo de Investigación (ERC).
Los investigadores analizaron muestras de orina de las mujeres embarazadas y sus bebés para medir las concentraciones de distintos compuestos químicos. Tras tener en cuenta factores como la edad, el peso, el nivel socioeconómico, la inteligencia y los hábitos de vida de la madre, observaron que los niños expuestos durante el tercer trimestre del embarazo a concentraciones más elevadas de la mezcla de contaminantes estudiada presentaban un cociente intelectual inferior.
En concreto, el estudio estima una reducción media de tres puntos en el cociente intelectual por cada unidad de incremento en la concentración de la mezcla de contaminantes. Los autores subrayan la importancia de estos resultados para comprender los posibles efectos de la exposición prenatal a sustancias químicas sobre el desarrollo cerebral, aunque la asociación observada no demuestra por sí sola una relación causal.
Una evaluación más precisa de la exposición química
Uno de los principales retos para estudiar los efectos de los compuestos químicos presentes en los plásticos es que el organismo los metaboliza y elimina rápidamente a través de la orina. Por este motivo, una única medición puede no reflejar adecuadamente la exposición real a lo largo del embarazo.
La cohorte SEPAGES incorpora una metodología que permite evaluar esta exposición con mayor precisión. Las participantes recogieron hasta 42 muestras de orina durante el embarazo, frente a los estudios anteriores que, por lo general, disponían de una o pocas muestras por trimestre.
Claire Philippat, investigadora del INSERM, explica que esta estrategia permite estimar mejor las variaciones de la exposición a los contaminantes y aporta información más fiable para analizar sus posibles efectos sobre la salud.
Según la investigadora, esta precisión constituye un requisito metodológico relevante para evaluar los riesgos de estas sustancias, también en el contexto de las evaluaciones realizadas por organismos reguladores como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
Una revisión de la evidencia científica internacional
El estudio incorpora, además, una revisión estructurada de la literatura científica para identificar los disruptores endocrinos con mayor respaldo toxicológico y epidemiológico. Mediante modelos estadísticos avanzados, el equipo analizó la asociación entre la exposición a estos compuestos y la inteligencia infantil, teniendo en cuenta los resultados de investigaciones internacionales previas.
Vicente Mustieles, autor responsable del trabajo e investigador Miguel Servet del ibs.GRANADA, la UGR y el Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada, considera que la investigación supone un avance metodológico respecto a estudios anteriores.
«Este trabajo supone un avance metodológico muy relevante respecto a estudios previos y confirma una hipótesis que llevamos años estudiando: la exposición temprana a mezclas de contaminantes plásticos supone un factor de riesgo para el correcto desarrollo del cerebro y de la función cognitiva infantil», señala.
Mustieles recuerda que estudios previos han estimado que incluso pequeñas reducciones en las puntuaciones de cociente intelectual pueden tener repercusiones en el rendimiento académico cuando afectan a grandes grupos de población. Asimismo, apunta que los costes asociados a la exposición prenatal a disruptores endocrinos y a los trastornos del neurodesarrollo se estiman en miles de millones de euros anuales en la Unión Europea.
Por su parte, Ainhoa Pérez Cantero, investigadora predoctoral de la UGR, el ibs.GRANADA y el Hospital Universitario Clínico San Cecilio, destaca que los resultados se apoyan en evidencias procedentes de distintos estudios internacionales en población humana y en una síntesis del conocimiento toxicológico disponible.
Relevancia para España y Europa
Los investigadores consideran que los resultados pueden ser relevantes más allá de la población francesa estudiada. Mustieles señala que la exposición a los disruptores endocrinos está ampliamente extendida y afirma que más del 90 % de la población de Francia y España presenta niveles cuantificables de estos compuestos en la orina.
Además, recuerda que investigaciones realizadas en España, como las de la cohorte de nacimiento multicéntrica Infancia y Medio Ambiente (INMA), también han relacionado la exposición prenatal e infantil a algunos de estos compuestos con alteraciones del neurodesarrollo.
Estos antecedentes refuerzan el interés por estudiar los posibles efectos de la exposición a mezclas de sustancias químicas durante etapas especialmente sensibles del desarrollo. No obstante, los resultados deben interpretarse atendiendo a las características de cada investigación y a las limitaciones propias de los estudios observacionales.
Recomendaciones para reducir la exposición
Entre las medidas que proponen los autores para reducir la exposición a estos compuestos figuran limitar el consumo de alimentos ultraprocesados y evitar, cuando sea posible, el contacto directo de los alimentos con determinados materiales plásticos.
También recomiendan priorizar un patrón alimentario mediterráneo, basado en alimentos integrales y de origen vegetal, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, así como utilizar recipientes y utensilios de vidrio o acero inoxidable cuando resulte viable.
En el ámbito de los cosméticos, aconsejan reducir el número de productos utilizados y buscar alternativas sin perfumes ni determinados disruptores endocrinos.
Los investigadores destacan que estas recomendaciones se enmarcan en el objetivo de reducir la exposición a sustancias químicas potencialmente perjudiciales durante el embarazo y la primera infancia, dos etapas fundamentales para el desarrollo del cerebro.
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