Un estudio apunta a que el comportamiento homosexual en mamíferos es más frecuente en especies sociales

Según los investigadores, el comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo es una tendencia común en los mamíferos

Redacción  |  3 de octubre de 2023
Pareja de chimpancés (REMITIDA POR LA UGR)
Pareja de chimpancés (REMITIDA POR LA UGR)

Un equipo de investigación en el que participa la Universidad de Granada (UGR), liderado por la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha llevado a cabo un estudio sobre la evolución del comportamiento homosexual en animales mamíferos y ha concluido que esta conducta se da con más frecuencia en aquellas especies que interactúan dentro de un mismo grupo.

Los resultados, que aparecen publicados este martes en la revista 'Nature Communications', sugieren que el comportamiento sexual entre individuos del mismo grupo, prevalente en el caso de los primates, juega un papel importante en "establecer y mantener sus vínculos".

 

Los comportamientos homosexuales en mamíferos no humanos, definidos operativamente como "comportamientos transitorios que normalmente" se realizan "en algún momento de la reproducción con un miembro del sexo opuesto", pero que, en su lugar, se dirigen "a miembros del mismo sexo", ha atraído la atención de disciplinas tan dispares como la sociología, la psicología, la zoología, la biología evolutiva o la ecología del comportamiento. Dado que no contribuye directamente a la reproducción, se considera "un enigma evolutivo", según han indicado desde la UGR en una nota de prensa este martes.

Según los investigadores, el comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo es una tendencia común en los mamíferos, registrado hasta ahora en aproximadamente el cinco por ciento de las especies y el 50 por ciento de las familias. Además, lo practican con similar prevalencia machos y hembras.

Conforme a los datos actualmente disponibles, no se distribuye aleatoriamente entre los linajes de mamíferos, sino que tiende a ser particularmente prevalente en algunos casos, especialmente en los primates, donde se ha observado en al menos 51 especies, desde lémures hasta simios.

Mientras que en algunas especies esto es algo incidental y sólo ocurre en situaciones muy específicas, en aproximadamente el 40 por ciento de las especies el comportamiento homosexual es "una actividad moderada o, incluso, frecuente durante la época de apareamiento".

Este trabajo científico ha detectado además "una asociación significativa, a nivel de especie, entre la ocurrencia de comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo" y el social, tanto en machos como en hembras, siendo las especies sociales las que "mayor probabilidad tienen de exhibir este tipo de interacciones".

Estos resultados apoyan la hipótesis de que esta conducta sexual se ha visto favorecida evolutivamente como una forma de "establecer, mantener y reforzar relaciones sociales que pueden aumentar los vínculos y la alianza entre miembros de un mismo grupo".

"Nuestro estudio sugiere que el comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo exhibido por mamíferos no humanos, más que un comportamiento aberrante o maladaptivo, es una adaptación que juega un papel importante en el mantenimiento de las relaciones sociales en ambos sexos y la mitigación de los conflictos principalmente entre machos", ha indicado José María Gómez, autor principal de este estudio e investigador del departamento de Ecología Funcional y Evolutiva de la EEZA-CSIC.

Este análisis comparativo filogenético también ha hallado una relación entre esta conducta sexual y la violencia intrasexual, en este caso solo para machos. Las especies en las que ellos son más violentos tienen mayor probabilidad de que dichos machos exhiban este comportamiento sexual durante algún momento de su vida.

"Según los datos disponibles, este comportamiento no se distribuye aleatoriamente entre los linajes de mamíferos, sino que tiende a ser particularmente prevalente en algunos grupos, especialmente en los primates, donde se ha observado en al menos 51 especies, desde lémures hasta simios"; ha resaltado Adela González, coautora del estudio e investigadora de la UGR.

"Como es el caso para la mayoría de rasgos, la evolución nos ha dejado un rastro de valor incalculable para entender ese comportamiento en la naturaleza", ha afirmado por su parte Miguel Verdú, del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CSIC-Universidad de Valencia-Generalitat Valenciana).

 
 
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