El Gobierno indulta a un preso en Granada siguiendo la tradición de la Hermandad de la Soledad
La medida de gracia permitirá la liberación simbólica durante la procesión, recuperada en 2010 tras más de ocho décadas sin celebrarse
El Consejo de Ministros ha aprobado el indulto de un preso condenado a tres años y diez meses de prisión por un delito contra la salud pública, en el marco de la tradición que cada año protagoniza la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y del Descendimiento del Señor durante el Viernes Santo en Granada.
La resolución, publicada este miércoles en el Boletín Oficial del Estado (BOE) a las puertas de la Semana Santa, recoge la concesión de la medida de gracia a este reo, condenado por la Audiencia Provincial de Granada por hechos ocurridos en 2017. Además de la pena de prisión, el condenado había sido sancionado con una multa de 100.000 euros, con 71 días de arresto sustitutorio en caso de impago.
El indulto afecta a la pena privativa de libertad que tenía pendiente, con la condición de no cometer ningún delito doloso durante un periodo de cuatro años, según consta en la resolución.
Desde la hermandad, conocida popularmente como la de Las Chías, han señalado que estaban a la espera de la oficialización de esta medida, que cada año tramitan junto a la Audiencia Provincial de Granada siguiendo una tradición profundamente arraigada.
El acto central de esta tradición tiene lugar durante la procesión del Viernes Santo, que parte del monasterio de San Jerónimo. El reo, vestido con atuendo de cortejo y con el rostro cubierto, es escoltado por miembros de la cofradía, mientras otro porta un cojín con el pergamino del indulto.
El ceremonial se desarrolla en la Plaza de la Universidad, donde representantes institucionales, judiciales y eclesiásticos pronuncian unas palabras antes de proceder a la firma pública del documento que certifica la liberación. Tras este acto simbólico, la comitiva continúa su recorrido hacia la carrera oficial.
La Hermandad de la Soledad recuperó este privilegio en 2010, después de 82 años sin ejercerlo. La última vez había sido en 1928, cuando se conmutó la pena capital a un reo, transformándola en cadena perpetua gracias a la gracia concedida por el rey Alfonso XIII.
Como es habitual, las cofradías solicitan estos indultos para reclusos de su provincia que cumplen los requisitos establecidos para este tipo de medidas, en las que deben concurrir razones de justicia, equidad o utilidad pública.
La tradición, una de las más singulares de la Semana Santa granadina, vuelve así a cumplirse un año más, uniendo el ámbito religioso con el judicial en un acto cargado de simbolismo.
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