Erik Truffaz y Antonio Lizana reinventan a Miles Davis en una noche memorable de Jazz en la Costa
'New Sketches of Spain' emociona en Almuñécar con una brillante fusión de jazz y flamenco que rinde homenaje al legendario trompetista desde una mirada contemporánea
Hay discos que trascienden su época y se convierten en patrimonio de la historia de la música. Y hay artistas capaces de acercarse a ellos sin caer en la nostalgia. Eso es precisamente lo que lograron Erik Truffaz y Antonio Lizana en el festival Jazz en la Costa, donde presentaron New Sketches of Spain, una reinterpretación contemporánea de la obra maestra que Miles Davis y Gil Evans publicaron en 1960.
Concebido con motivo del centenario del nacimiento del legendario trompetista, el proyecto propone una nueva lectura del mítico álbum combinando versiones renovadas de aquellas composiciones con temas propios, todo ello respaldado por una banda de enorme nivel artístico y una cuidada puesta en escena.
Si Miles Davis encontró en la España de mediados del siglo XX una fuente de inspiración poética, Truffaz y Lizana dirigen su mirada hacia la España actual: diversa, mestiza y profundamente conectada con el flamenco, el jazz y las músicas del Mediterráneo.
El concierto comenzó con una delicada introducción protagonizada por el guitarrista Pau Figueres y la trompeta de Truffaz, que dio paso progresivamente al resto del ensemble. Uno de los momentos más emocionantes de la velada llegó con una magistral interpretación del Adagio del Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, recibida con una larga ovación por un público que había agotado todas las localidades.
La trompeta de Erik Truffaz volvió a demostrar por qué el músico suizo sigue siendo una de las voces más personales del jazz europeo. Su sonido íntimo y contenido, alejado del virtuosismo más exhibicionista, construyó atmósferas cargadas de emoción, con una sensibilidad que inevitablemente recuerda al último Miles Davis, aunque filtrada por un lenguaje plenamente contemporáneo.
Frente a esa introspección apareció la fuerza expresiva de Antonio Lizana, que confirmó una vez más su condición de referente internacional del flamenco-jazz. Alternando brillantes solos de saxo alto con el cante, el músico gaditano aportó la raíz andaluza que sostiene todo el proyecto. Su interpretación evidenció que el flamenco no necesita imponerse al jazz para emocionar, sino dialogar con él hasta borrar cualquier frontera estilística.
El ensemble diseñado para esta producción fue otro de los grandes aciertos de la noche. La guitarra de Pau Figueres aportó elegancia y profundidad armónica, mientras el clarinete bajo de Renaud Gabriel Pion enriqueció el color orquestal con arreglos de enorme sofisticación. La sección rítmica sostuvo el concierto con precisión y flexibilidad, y la presencia de la bailaora Sara Sánchez añadió una dimensión escénica perfectamente integrada en el discurso musical, lejos de cualquier papel meramente ornamental.
En una edición de Jazz en la Costa marcada por el encuentro entre tradición y modernidad, New Sketches of Spain ocupó un lugar privilegiado. Más que un homenaje a uno de los discos más influyentes de la historia del jazz, el espectáculo demostró que las grandes obras permanecen vivas cuando nuevos creadores se atreven a reinterpretarlas desde su propio tiempo. Truffaz y Lizana lo hicieron con inteligencia, sensibilidad y una profunda honestidad artística, ofreciendo una de las actuaciones más memorables del festival.
La pianista y cantante italiana deslumbra en Almuñécar con un concierto que confirma por qué es una de las grandes revelaciones del jazz europeo.
El músico cubano, de 78 años, regresó al certamen tres décadas después de su primera visita









