José Morales diferencia el actual episodio sísmico de Granada del enjambre de Atarfe de 2021
El investigador de la UGR señala que ahora existe un terremoto principal seguido de réplicas decrecientes, aunque pide cautela porque «solo llevamos tres días» de actividad
El actual episodio sísmico que está afectando al área metropolitana de Granada presenta, por el momento, un comportamiento diferente al registrado en 2021 en municipios como Atarfe, Santa Fe y Chauchina. Así lo ha explicado el investigador del Instituto Universitario de Investigación Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos de la Universidad de Granada (UGR), José Morales, quien, no obstante, ha pedido cautela ante la escasa duración que todavía tiene la actual secuencia.
«A día de hoy, con lo que observamos, parece que tiene una conducta diferente a la serie de Atarfe», ha señalado Morales en declaraciones a Europa Press, después del terremoto registrado en la madrugada del sábado 15 de agosto, con epicentro en Alhendín y una magnitud inicialmente situada en 5,0 y posteriormente revisada por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) a 4,8.
La principal diferencia se encuentra en la estructura de la secuencia sísmica. Según el investigador, antes del terremoto principal se registraron algunos movimientos que podrían considerarse premonitorios, entre ellos el seísmo de magnitud 3,7 ocurrido durante la tarde del viernes.
Posteriormente llegó el terremoto principal de la madrugada del sábado y, desde entonces, se han sucedido distintas réplicas que, hasta el momento, presentan una tendencia decreciente.
Este comportamiento contrasta con el registrado en 2021. Morales ha recordado que aquella secuencia «se consideró como un enjambre sísmico», con seis terremotos de magnitud 4 o superior y sin que pudiera identificarse un único seísmo como evento principal.
El investigador ha explicado que un enjambre sísmico se caracteriza precisamente por la concentración de numerosos terremotos en un espacio geográfico reducido y durante un periodo relativamente corto, pero sin que exista un movimiento claramente dominante sobre los demás.
Por este motivo, y con los datos disponibles actualmente, Morales considera que la actividad registrada estos días en Granada no puede calificarse de enjambre sísmico.
Cautela ante la evolución de los próximos días
El investigador de la UGR ha insistido, sin embargo, en que todavía es demasiado pronto para establecer conclusiones definitivas o realizar una comparación completa con lo sucedido hace cinco años.
«Solo llevamos tres días», ha advertido Morales, quien ha recordado que la serie sísmica de Atarfe de 2021 se prolongó desde enero hasta agosto de aquel año y pudo ser estudiada posteriormente con mucho mayor detalle.
La evolución de la actual secuencia podría incluso modificar la interpretación inicial. «Puede ocurrir otro terremoto un poco más grande y entonces mi consideración cambiaría», ha explicado.
Morales también ha recordado que los episodios sísmicos no tienen por qué presentar el mismo comportamiento en toda la depresión de Granada, ya que pueden manifestarse de forma diferente dependiendo de la zona en la que se produzcan.
Respecto a cuánto tiempo podría prolongarse la actual actividad, ha señalado que después de un terremoto de estas características «es normal que haya réplicas y que duren días».
Los terremotos no se pueden predecir
El investigador también ha insistido en las limitaciones actuales de la ciencia para anticipar cuándo se producirá un terremoto. Para explicarlo ha recurrido a una comparación médica: «Eso es como si se le pide a un médico que te diga cuándo vas a pillar la gripe este año. Pues mira, es probable que pilles la gripe, pero si te vacunas, pues serás menos vulnerable».
Con este ejemplo, Morales ha incidido en la importancia de la prevención frente a la imposibilidad de determinar con precisión cuándo se producirá un movimiento sísmico.
«La predicción es una herramienta que ni contemplamos. De la conducta de la sismicidad en Granada afortunadamente conocemos ya bastante, pero para poder hacer un análisis riguroso desde un punto de vista científico, en este caso necesitamos aún tiempo», ha recalcado.
Un centenar de estaciones en Granada capital
Morales ha destacado también la capacidad científica y tecnológica con la que cuenta actualmente Granada para estudiar estos fenómenos. El Instituto Universitario de Investigación Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos es la evolución del antiguo Observatorio de Cartuja de los años 70 y dispone de una amplia infraestructura para analizar la actividad sísmica.
Entre estos medios se encuentra alrededor de un centenar de estaciones equipadas con acelerógrafos en Granada capital, cuyos registros permiten obtener información detallada sobre cómo se comportan los terremotos y sus efectos.
Estos equipos suministran datos que posteriormente son utilizados por los investigadores para profundizar en el conocimiento de la sismicidad de Granada, una de las zonas con mayor actividad sísmica de la Península Ibérica, y avanzar en las medidas destinadas a reducir sus posibles efectos sobre la población.
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