Más de 3.000 solicitudes de intervención tras los terremotos en Granada
Hasta 80 arquitectos técnicos voluntarios trabajan junto a bomberos y técnicos municipales en la revisión de edificios, mientras expertos reclaman actualizar la normativa sismorresistente española
Más de 3.000 solicitudes de intervención han sido recibidas por los servicios de emergencia como consecuencia de los terremotos registrados desde el pasado 14 de agosto en Granada y su área metropolitana, un episodio sísmico que ha tenido sus momentos de mayor intensidad en las dos fuertes sacudidas de magnitud 4,8 Mw registradas el sábado y el martes.
Así lo ha informado el Colegio de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Granada (COAATGR), que ha detallado que arquitectos técnicos, bomberos y técnicos municipales trabajan de forma coordinada sobre el terreno para evaluar los edificios afectados, descartar posibles daños estructurales y localizar elementos con riesgo de desprendimiento hacia la vía pública.
El dispositivo se ha desplegado especialmente en las zonas que han concentrado un mayor número de incidencias, entre ellas el distrito del Zaidín y distintas áreas del centro de Granada, además de municipios del área metropolitana como Ogíjares.
Las primeras actuaciones se han centrado en los inmuebles cuyos daños podían comprometer su seguridad o habitabilidad. Una vez atendidas las situaciones más urgentes, los equipos han iniciado un barrido sistemático por las zonas afectadas para identificar desperfectos y comprobar el comportamiento de los edificios ante los movimientos sísmicos.
La presidenta del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Granada, María Paz García, ha explicado que la institución movilizó el 15 de agosto a los profesionales disponibles de su grupo de 80 voluntarios especializados en emergencias, creado hace 15 años coincidiendo con el terremoto de Lorca.
"Los bomberos han recibido más de 3.000 solicitudes de intervenciones por incidencias y, desde el Colegio, movilizamos en un principio a un grupo de 20 arquitectos técnicos voluntarios, que han llegado a ser hasta 80, y están trabajando en parejas, acompañados por bomberos, para realizar las inspecciones mediante una aplicación móvil que permite registrar las actuaciones y sus resultados", ha señalado García.
La responsable del COAATGR ha indicado que los profesionales están recorriendo las áreas con mayor número de incidencias, atendiendo tanto los avisos trasladados por los servicios de emergencia como los desperfectos detectados directamente a pie de calle.
Una de las principales prioridades es localizar elementos que, aunque no afecten a la estructura de los edificios, puedan haberse desprendido o haber quedado inestables. Entre ellos se encuentran cornisas, revestimientos, tejas y otros componentes susceptibles de caer y representar un peligro para las personas.
"También estamos transmitiendo tranquilidad a los vecinos y explicándoles cómo se ha comportado el edificio", ha agregado García.
Buen comportamiento general de los edificios
El barrido realizado en el Zaidín, una de las zonas que concentra mayor atención, está permitiendo comprobar el comportamiento de edificios antiguos construidos fundamentalmente mediante sistemas de muros de carga. En el Albaicín y en la zona centro, las primeras inspecciones no han detectado incidencias estructurales de relevancia.
Los edificios de hormigón también están mostrando, de forma general, un buen comportamiento frente a los movimientos registrados. Según las inspecciones realizadas hasta el momento, los principales daños se concentran en elementos no estructurales, como tabiquerías, revestimientos, falsos techos, cornisas, petos, tejas y elementos ornamentales.
Expertos piden actualizar la normativa sismorresistente
El doctor ingeniero de la edificación Ignacio Arto, colaborador del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), ha advertido de la importancia de prestar especial atención a estos componentes de los inmuebles, ya que fragmentos de fachadas, balcones o cornisas pueden provocar importantes daños si caen desde cierta altura.
Arto considera que las estructuras de los edificios construidos actualmente presentan, en términos generales, un elevado nivel de calidad y seguridad, aunque ha defendido la necesidad de actualizar la normativa sismorresistente española y adaptarla al Eurocódigo 8.
"La normativa actual, que data de 2002, supuso un gran avance, pero es necesario incorporar nuevos conocimientos y acercarla a los criterios del Eurocódigo 8, donde aparecen aspectos de cálculo y constructivos que podrían mejorar todavía más el comportamiento de los edificios que se proyectan y construyen actualmente", ha señalado.
El experto ha recordado además que el sureste español ha experimentado históricamente terremotos de intensidad elevada y considera fundamental combinar la calidad de la construcción con la formación de los técnicos, la implicación de las administraciones y la información a la ciudadanía.
Las inspecciones continuarán durante las próximas semanas
El jefe de Bomberos de Granada, Gustavo Molino, ha explicado que el procedimiento de actuación comienza con una inspección técnica para determinar si existen daños estructurales y establecer su gravedad.
"Una vez descartado, pasamos a revisar todos aquellos elementos vulnerables que puedan presentar riesgo de caída a la vía pública", ha detallado Molino.
Los trabajos continuarán durante las próximas semanas con el objetivo de completar el recorrido por las zonas afectadas y atender las nuevas incidencias que puedan comunicarse.
La coordinación entre Bomberos, Ayuntamiento y arquitectos técnicos permitirá centralizar la información obtenida durante las inspecciones y mantener un seguimiento de las actuaciones, además de ofrecer a los vecinos información técnica sobre los daños visibles que presentan algunos inmuebles.
El seísmo, con epicentro en Dílar y a cinco kilómetros de profundidad, se enmarca en el episodio sísmico que afecta a la zona desde el pasado 14 de agosto
El conjunto monumental recupera este miércoles su horario habitual, aunque establece itinerarios específicos para facilitar una evacuación ágil ante posibles réplicas sísmicas









