La UGR estudiará con 47 estaciones sísmicas el terremoto de magnitud 7,7 registrado en Panamá
El Instituto Andaluz de Geofísica analizará uno de los mayores seísmos de la historia del país centroamericano gracias a una red científica instalada meses antes del terremoto
La Universidad de Granada (UGR), a través del Instituto Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos (IAGPDS), podrá analizar con un nivel de detalle excepcional el terremoto de magnitud 7,7 registrado el pasado 9 de octubre en la península panameña de Azuero, gracias a una red de 47 estaciones sísmicas desplegada en febrero de este año dentro del proyecto internacional PASIS.
El seísmo, considerado el mayor terremoto ocurrido en tierra firme en Panamá desde que existen mediciones, fue registrado por los equipos científicos instalados meses antes por investigadores de la Universidad de Granada y otras instituciones internacionales.
La coincidencia entre el despliegue de esta infraestructura y la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud supone una oportunidad extraordinaria para estudiar los procesos geológicos que originan estos fenómenos y mejorar el conocimiento de una de las regiones tectónicamente más activas del planeta.
Una red científica instalada antes del terremoto
Las 47 estaciones sísmicas de banda ancha se encuentran distribuidas por el oeste de Panamá, con varios equipos ubicados en la propia península de Azuero, donde se registró el terremoto.
De ellas, diez transmiten información en tiempo real al Instituto Andaluz de Geofísica de la UGR, mientras que las restantes almacenan los registros para su posterior recuperación durante las campañas de trabajo sobre el terreno.
Esta infraestructura permitirá analizar tanto el terremoto principal como la secuencia de réplicas posteriores, proporcionando información detallada sobre el comportamiento de las estructuras geológicas responsables de la actividad sísmica.
La investigadora principal del proyecto, Flor de Lis Mancilla Pérez, ha destacado la importancia científica de disponer de una red de observación de estas características antes de que se produzca un seísmo de gran magnitud.
"Los datos obtenidos permitirán analizar los mecanismos de ruptura responsables del seísmo, la evolución de la actividad sísmica posterior y la estructura profunda de una de las regiones tectónicamente más activas y complejas del planeta", ha explicado.
Nuevas investigaciones sobre las placas tectónicas
Durante la próxima campaña de trabajo, prevista para febrero de 2027, los investigadores recuperarán los datos almacenados por las estaciones que no transmiten en tiempo real.
Posteriormente, estos registros se integrarán con la información procedente de las redes sísmicas permanentes de Panamá y Costa Rica, lo que permitirá desarrollar un análisis más completo del terremoto y de la actividad tectónica regional.
El objetivo es profundizar en el conocimiento de los procesos asociados a la interacción entre las placas tectónicas de Cocos, Nazca y la microplaca de Panamá, cuya compleja dinámica geológica determina buena parte de la actividad sísmica de la región.
El proyecto PASIS, liderado por la Universidad de Granada y financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, tiene como finalidad obtener imágenes de alta resolución de la corteza terrestre y del manto superior.
Asimismo, busca caracterizar la deformación sísmica vinculada al movimiento de las placas tectónicas y desarrollar modelos numéricos que permitan comprender mejor la evolución geológica de esta zona de Centroamérica.
Colaboración internacional liderada desde Granada
La investigación se desarrolla en colaboración con el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá y el Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ Potsdam), institución que ha proporcionado buena parte de los instrumentos utilizados en la red sísmica.
También participan especialistas de la Universidad de Memphis, el Instituto de Física del Globo de París y las instituciones responsables de las redes sísmicas permanentes de Costa Rica.
El proyecto cuenta además con la colaboración del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, que ha facilitado sus instalaciones e infraestructuras en Bocas del Toro, Coibita y Punta Galeta para el despliegue de los equipos científicos.
La red se ampliará con otras 90 estaciones en 2027
El equipo investigador tiene previsto ampliar considerablemente la capacidad de observación durante febrero de 2027, cuando se instalarán 90 nuevas estaciones sísmicas de corto periodo que complementarán la infraestructura actualmente desplegada.
La red permanecerá operativa hasta 2028, permitiendo recopilar información durante un periodo prolongado y analizar la evolución de la actividad sísmica en la región.
Los datos obtenidos contribuirán a mejorar el conocimiento de la estructura interna de la Tierra, los mecanismos de deformación tectónica y la peligrosidad sísmica de Panamá y su entorno, mediante una investigación internacional coordinada desde la Universidad de Granada.
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