Un estudio internacional con participación de la UGR alerta de la desaparición de plantas de alta montaña en Sierra Nevada
La investigación, publicada en la revista 'Science', revela que el calentamiento climático está acelerando las extinciones locales de especies alpinas
Un equipo internacional de 37 científicos, entre los que se encuentran los investigadores de la Universidad de Granada (UGR) Juan Lorite y Rosa Fernández Calzado, ha demostrado que el aumento de la diversidad vegetal en las cumbres europeas está ocultando una creciente desaparición de especies especializadas en ecosistemas de alta montaña.
El estudio, publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Science, ha analizado la evolución de la vegetación de 62 cumbres europeas entre 2001 y 2022, mediante cuatro campañas de seguimiento desarrolladas en el marco de la iniciativa internacional GLORIA.
Los resultados confirman que las tasas de extinción local de plantas de alta montaña se han acelerado durante las últimas dos décadas como consecuencia del calentamiento climático, un fenómeno que afecta especialmente a los ecosistemas mediterráneos, entre ellos Sierra Nevada.
Más especies en las cumbres, pero menos plantas especializadas
Durante décadas, las bajas temperaturas, los cortos períodos de crecimiento y el riesgo de heladas limitaron la presencia de numerosas especies vegetales en las zonas más elevadas de las montañas europeas.
Sin embargo, el aumento de las temperaturas ha permitido que plantas propias de altitudes inferiores amplíen progresivamente su distribución hacia las cumbres, incrementando el número total de especies presentes en estos ecosistemas.
Esta aparente mejora de la biodiversidad esconde, según los investigadores, una transformación preocupante: mientras llegan nuevas especies generalistas, desaparecen progresivamente plantas adaptadas específicamente a las condiciones extremas de la alta montaña.
El estudio revela que las especies con áreas de distribución restringidas a las cumbres están especialmente representadas entre aquellas que han desaparecido de las zonas analizadas.
Sierra Nevada, especialmente vulnerable al calentamiento
El investigador del Departamento de Botánica de la Universidad de Granada Juan Lorite ha advertido de que las montañas mediterráneas presentan una vulnerabilidad particularmente elevada ante estos cambios.
"Este estudio muestra que las plantas que habitan las montañas mediterráneas, como Sierra Nevada, son especialmente vulnerables al cambio climático", ha explicado.
Lorite ha señalado que "el calentamiento especialmente importante de este macizo favorece la llegada de especies de zonas más bajas y generalistas en detrimento de las exclusivas y especialistas de alta montaña".
Los datos muestran que las pérdidas de especies aumentan en aquellas cumbres donde el incremento de las temperaturas ha sido más intenso y en las zonas próximas a los límites inferiores de distribución de las plantas.
En este sentido, Johannes Wessely, investigador de la Universidad de Viena y primer autor del estudio, ha destacado que "las especies tenían más probabilidades de desaparecer de las cumbres que experimentaban un calentamiento más intenso", una relación que resultó incluso más significativa que la propia evolución temporal.
Por su parte, Harald Pauli, coordinador de GLORIA en la Academia Austriaca de Ciencias y la Universidad de Boku, ha explicado que las especies que ya viven en condiciones más cálidas de lo habitual presentan una mayor sensibilidad ante nuevos incrementos de temperatura.
La 'deuda de extinción', una amenaza que puede prolongarse durante décadas
Otro de los aspectos destacados de la investigación es la posible existencia de una "deuda de extinción", un fenómeno ecológico por el que determinadas especies pueden tardar años o décadas en desaparecer después de que las condiciones ambientales hayan dejado de ser favorables para su supervivencia.
Las plantas propias de grandes altitudes suelen caracterizarse por su longevidad y su resistencia a condiciones extremas, lo que puede retrasar los efectos visibles del calentamiento sobre sus poblaciones.
Esta circunstancia explicaría por qué, durante años, los científicos habían observado principalmente la llegada de nuevas especies a las cumbres, mientras que las desapariciones de plantas alpinas parecían producirse con menor frecuencia.
La investigación ha constatado que las extinciones locales suelen estar precedidas de períodos prolongados de disminución de las poblaciones, lo que apunta a que algunas de las pérdidas actuales podrían ser consecuencia de cambios ambientales iniciados hace décadas.
Stefan Dullinger, coordinador del proyecto, ha señalado que las tasas de extinción observadas podrían indicar que está comenzando a materializarse esa deuda ecológica acumulada. No obstante, ha precisado que serán necesarias nuevas investigaciones para confirmar esta interpretación.
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