Un estudio revela distintos episodios de canibalismo durante el Neolítico en tres cuevas de Granada La investigación sobre restos de Malalmuerzo, Carigüela y
La investigación sobre restos de Malalmuerzo, Carigüela y Majolicas apunta a prácticas recurrentes pero separadas en el tiempo, relacionadas con violencia, rituales y diferentes contextos sociales
Un estudio internacional realizado sobre restos humanos procedentes de las cuevas granadinas de Malalmuerzo, Carigüela y Majolicas ha revelado que el canibalismo en la península ibérica durante el Neolítico no constituyó una práctica uniforme ni respondió a un único episodio. Por el contrario, estas prácticas se produjeron de manera recurrente pero separadas en el tiempo y estuvieron vinculadas a diferentes circunstancias sociales y motivaciones.
Más de medio siglo después de que estos yacimientos se convirtieran en referentes para el estudio del canibalismo prehistórico, los investigadores han revisado cerca de un millar de huesos mediante datación por radiocarbono y nuevas técnicas de análisis tafonómico, disciplina que estudia los procesos que afectan a los restos óseos desde la muerte hasta su hallazgo.
La aplicación de estas técnicas ha permitido reconstruir con una precisión hasta ahora inédita cuándo y cómo se produjeron los diferentes episodios.
Los restos humanos fueron examinados al microscopio para localizar marcas de corte, fracturas, golpes y señales de dientes, así como para diferenciar entre roturas realizadas cuando los huesos todavía estaban frescos y aquellas producidas tiempo después de la muerte.
Los investigadores combinaron además técnicas estadísticas y machine learning para determinar si las fracturas eran accidentales o consecuencia de la acción humana. También estimaron la edad de los individuos a través de las piezas dentales y del desarrollo esquelético y realizaron dataciones directas mediante radiocarbono.
Los resultados muestran que, pese a existir similitudes en el tratamiento de los cadáveres, como marcas de corte, posibles indicios de hervido o huellas de dientes, cada uno de los tres yacimientos presenta características diferentes.
Malalmuerzo ofrece evidencias relacionadas con la violencia; Carigüela muestra la recurrencia de estas prácticas en diferentes momentos del Neolítico y un tratamiento particular de los cráneos; mientras que Majolicas parece estar relacionada con prácticas de carácter ritual.
"Durante décadas se ha tendido a interpretar el canibalismo prehistórico como un único comportamiento. Nuestro trabajo muestra que no es posible hablar de un único 'canibalismo neolítico', sino que detrás de evidencias arqueológicas similares pueden existir realidades sociales muy diferentes", explica Antonio Rodríguez-Hidalgo, investigador Ramón y Cajal del Instituto de Arqueología de Mérida.
"Solo integrando la cronología, el contexto arqueológico y la información conservada en los huesos podemos aproximarnos a su significado", añade.
Un posible episodio de violencia colectiva en Malalmuerzo
Uno de los principales resultados de la investigación procede de la cueva de Malalmuerzo, donde los científicos han identificado un posible episodio de violencia colectiva ocurrido alrededor del año 5.000 a. C.
"En Malalmuerzo hemos encontrado fracturas que nos hablan de una muerte violenta. Además, los análisis nos indican la presencia de restos de todos los grupos etarios, lo que indicaría un evento violento en el que todos o casi todos los individuos de un grupo habrían sido asesinados y luego consumidos", detalla Rodríguez-Hidalgo.
En Carigüela, por su parte, las dataciones apuntan a varios episodios producidos en distintos momentos del Neolítico. Entre los hallazgos más singulares de esta cueva destacan dos cráneos que fueron modificados para convertirlos en recipientes craneales, los denominados "cráneos copa".
El episodio más reciente de los estudiados se sitúa alrededor del año 3.800 a. C. y corresponde a la cueva de Majolicas. En este caso, las prácticas de canibalismo no parecen estar relacionadas con episodios violentos.
En Majolicas se han encontrado además huesos teñidos de rojo, probablemente mediante cinabrio, un mineral escaso al que se atribuye una importante carga simbólica y que aparece relacionado con prácticas rituales y mortuorias.
Un patrón que se repite en Europa
Los resultados permiten situar los yacimientos granadinos dentro de un contexto europeo más amplio. Según los investigadores, las evidencias conocidas indican que el canibalismo no fue un fenómeno permanente durante el Neolítico europeo, sino que se concentró en determinados periodos y regiones.
"Las evidencias conocidas sugieren que el canibalismo no fue un fenómeno continuo durante el Neolítico europeo, sino que aparece concentrado en determinados momentos y regiones; un patrón temporal común a toda Europa y en el que también encajan los episodios de estas tres cuevas", señala Francesc Marginedas, investigador de la Universidad de Viena y autor del artículo.
Las prácticas antropofágicas documentadas en el Neolítico europeo se concentran principalmente en tres periodos: finales del sexto milenio a. C., mediados del quinto milenio a. C. y finales del tercer milenio, ya durante la Edad del Bronce.
Los científicos desconocen por el momento qué explica esta coincidencia temporal.
"No podemos decir que todos los episodios tengan una causa común, pero sí que durante todo el Neolítico, de forma discontinua pero recurrente, existe un escenario de conflicto y/o manipulación de restos que intuimos que refleja cambios en la organización social, las relaciones intergrupales y la relación con la muerte y la violencia", explica Palmira Saladié, investigadora del IPHES-CERCA y autora principal del estudio.
Medio siglo después, nuevas respuestas
La investigación también pone de manifiesto el valor científico de las colecciones arqueológicas históricas y cómo las nuevas metodologías permiten obtener información inédita de restos excavados hace décadas.
El trabajo cuenta además con la participación de Miguel C. Botella, investigador que dio a conocer estos conjuntos durante la década de los años 70, cuando era director del Laboratorio de Arqueología Forense de la Universidad de Granada, institución de la que actualmente es catedrático emérito.
Sus investigaciones contribuyeron a convertir Malalmuerzo, Carigüela y Majolicas en referencias internacionales para el estudio del canibalismo en la Prehistoria reciente europea.
"Ha sido un privilegio trabajar junto al profesor Miguel C. Botella en la revisión de unos conjuntos que él mismo convirtió en referentes hace más de cincuenta años. Volver sobre estos materiales con nuevas herramientas nos ha permitido plantear preguntas que entonces eran imposibles de responder", destaca Saladié.
La investigación ha sido publicada en el Journal of Archaeological Science y está coliderada por investigadores del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), centro mixto del CSIC y la Junta de Extremadura, y del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA).
También han participado científicos de la Universitat Rovira i Virgili, la Universidad de Viena, la Fundação Museu do Homem Americano de Brasil, el Conicet-Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano de Argentina y la Universidad de Granada.
El proyecto ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de la Fundación Palarq.
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