Abren juicio contra el conductor ebrio que mató a un motorista cuando iba a una vista por beber

El acusado, que está en prisión provisional por estos hechos, se enfrenta a una petición fiscal de cinco años de cárcel

Redacción  |  2 de julio de 2022
Edificio judicial de La Caleta (EUROPA PRESS/ARCHIVO)
Edificio judicial de La Caleta (EUROPA PRESS/ARCHIVO)

El Juzgado de Instrucción número 9 de Granada ha acordado la apertura de juicio oral contra el conductor ebrio que el 3 de octubre de 2021 arrolló a un motorista en la circunvalación de Granada causándole la muerte. En el momento del accidente, el acusado se dirigía precisamente a un juicio rápido al que había sido citado después de que el día anterior fuera sorprendido por la Guardia Civil conduciendo bajo los efectos del alcohol.

El acusado, que está en prisión provisional por estos hechos, se enfrenta a una petición fiscal de cinco años de cárcel por un delito de homicidio por imprudencia grave, otro de conducción temeraria y por conducir bajo los efectos de bebidas alcohólicas. El órgano competente para enjuiciarle será un Juzgado de lo Penal de Granada, según consta en un reciente auto, al que ha tenido acceso Europa Press.

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La víctima, F.M., de 54 años, se dirigía aquel domingo en su motocicleta al gimnasio, sobre las 9,30 horas, cuando fue arrollado por este conductor en la autovía GR-30 a su paso por Armilla (Granada); estaba casado y tenía dos hijos. La familia, que ejerce la acusación particular en la causa, ha reclamado durante este tiempo que se haga "justicia" en este caso, así como un endurecimiento de las penas cuando haya una reincidencia flagrante del consumo de alcohol y drogas al volante como a su juicio ha ocurrido en este caso.

En su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Europa Press, la familia de la víctima solicita que el acusado sea condenado a seis años de prisión como autor de los delitos de conducción temeraria, conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas y homicidio por imprudencia grave, por los que también reclaman que se imponga al acusado la privación del permiso de conducir y del derecho a pilotar vehículos de motor.

En su relato de hechos, la familia --representada por el letrado Juan Fernando Hernández, del Bufete Ganivet-- hace hincapié en que el acusado circulaba aquel día por la autovía GR-30 "porque estaba citado para la celebración de un juicio rápido en el Juzgado de Guardia de Granada, situado en el complejo judicial La Caleta, tras haber dado positivo el día anterior por conducir bajo los efectos del alcohol".

El tramo "es recto, con buena visibilidad y ese día se daban buenas circunstancias atmosféricas", pero el acusado "circulaba de manera irregular, dando bandazos, desplazándose por los carriles sin respetar las señalizaciones y a una velocidad superior a los 90 kilómetros por hora" fijados para ese tramo, según expone el escrito.

A la altura del kilómetro 16 de la vía circulaba la víctima con su motocicleta, el cual se dirigía a su gimnasio situado en el Centro Comercial Neptuno. El acusado se incorporó a la vía y tras superar el carril de aceleración se colocó en el carril derecho. "Dada su falta de atención en la conducción y la omisión más elemental del deber de cuidado propiciada por la ingesta de bebidas alcohólicas, no se percató de la presencia" del motorista, el cual circulaba correctamente por la vía, y "sin realizar maniobra evasiva alguna, ni de frenado, lo embistió", quedando la víctima y la moto enganchados en la parte baja del vehículo, que los desplazó unos 70 metros.

En este trayecto, la víctima se dio diversos golpes en la cabeza y en su cuerpo hasta que el acusado detuvo el vehículo, aunque en una maniobra de marcha atrás posterior le volvió a atropellar pasándole el coche por el brazo, cuando yacía malherido en el suelo.

La víctima fue auxiliada por varias personas, y hasta por una ambulancia que pasaba por el lugar de los hechos, pero lamentablemente falleció en el acto dado el grave traumatismo cráneo encefálico que sufrió, "debido al mortal y violento atropello", según expone la acusación particular.

El acusado por su parte presentaba síntomas claros de ir bajo la influencia de bebidas alcohólicas, por lo que una dotación de la Guardia Civil se personó en el lugar, y, tras prestar su consentimiento, se le practicó la prueba de alcoholemia que arrojó un resultado positivo de 1.04 y 1.13 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.

 
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